La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) reconoció una inflación interanual del 15,41 % en el mercado formal cubano, confirmando el estancamiento en la desaceleración de los precios. Sin embargo, expertos independientes advierten que la cifra real, que incluye el mercado informal donde sobrevive la mayoría de la población, se acerca al 70 %, evidenciando el profundo fracaso de la política económica del régimen de La Habana.
El informe oficial detalla que la variación mensual alcanzó el 0,96 %, mientras que la acumulada se sitúa en el 11,94 %. Estos registros, aunque inferiores a los picos de octubre del año pasado (28,09 %), confirman que el poder adquisitivo de los cubanos continúa deteriorándose. El sector de bebidas alcohólicas y tabaco lideró los repuntes con un alza del 104,22 %, seguido por restaurantes y hoteles (23,54 %), educación (16,84 %) y servicios de vivienda (14,44 %). Paradójicamente, el rubro de comunicaciones reportó un mínimo aumento del 0,47 %, esto pese a las polémicas y protestas generadas por el alza de tarifas móviles impuesta por las autoridades de la isla a finales de mayo.
La brecha entre la estadística oficial y la realidad del mercado informal
Frente a la narrativa optimista del gobierno cubano, el economista Pavel Vidal proyecta que la inflación real en 2025 rondará el 70 %. Esta estimación refleja de manera más precisa el costo de vida para la ciudadanía, obligada a depender del mercado informal frente al crónico desabastecimiento de las tiendas estatales. Las propias cifras de la ONEI admiten que los precios se han triplicado desde 2020, tras registrar índices de precios al consumidor superiores al 77 % en 2021 y mantenerse en niveles históricamente altos en los años posteriores.
El panorama macroeconómico expone la profundidad de la crisis estructural que atraviesa la isla. La economía cubana contrajo un 1,1 % en 2024, sumando una caída acumulada del 11 % en su Producto Interno Bruto (PIB) durante los últimos cinco años. Organismos internacionales como la CEPAL anticipan que la tendencia seguirá siendo negativa este año. Este colapso se manifiesta en prolongados apagones diarios, escasez crítica de alimentos, medicinas y combustible, y una dolarización forzada que excluye a quienes dependen de los salarios pagados en moneda nacional.
La incapacidad del ejecutivo cubano para revertir este escenario no solo ahonda la pobreza y la desigualdad entre los ciudadanos, sino que continúa impulsando el masivo éxodo migratorio hacia otras naciones. Ante la ineficacia de las medidas económicas y la falta de voluntad para implementar reformas estructurales reales, la población se enfrenta a un futuro inmediato de mayor empobrecimiento, mientras la comunidad internacional observa la inercia de un sistema que prioriza el control político sobre el bienestar de sus habitantes.