Martes, 21 de julio de 2026
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Muere adolescente en Santiago de Cuba tras ser atacada por su padrastro en medio de la escalada de feminicidios en la isla

La adolescente Merlin Noay, de 17 años, falleció tras permanecer varios días hospitalizada a causa de un ataque perpetrado a principios de mes por su padrastro en el municipio Songo La Maya, en Santiago de Cuba. El caso, confirmado por el Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT), se suma a una creciente lista de crímenes machistas que evidencian la ineficacia de las autoridades de la isla para proteger a las mujeres frente a la violencia de género.

El deceso de la joven ocurrió en la comunidad de Yerba de Guinea y trascendió inicialmente a través de redes sociales antes de ser verificado por organizaciones independientes. Según detalló OGAT, el agresor, un hombre de 64 años que ejerció como padrastro de la víctima durante años, podría haber mantenido otro tipo de vínculo con la menor en tiempos recientes. Aunque testimonios en redes señalan que el hombre se encuentra bajo custodia, el régimen de La Habana mantiene su habitual política de hermetismo: no ha emitido informes oficiales sobre el caso ni ha detallado los cargos imputados.

El homicidio de Merlin Noay no es un hecho aislado. El observatorio independiente también documentó el asesinato de Kirenia López Mendoza, de 43 años, cuyo cuerpo fue hallado el 18 de julio con evidentes señales de violencia en su domicilio del barrio Pueblo Nuevo, en Nueva Gerona. López Mendoza había denunciado previamente a su pareja por maltrato ante la Policía, un hecho que subraya la inacción de las fuerzas del orden ante las advertencias de riesgo. Fuentes cercanas al caso sugieren que el crimen pudo ser ejecutado por varios individuos, incluyendo al exconviviente.

Otro caso reciente es el de Yeni María Peñas Leyva, de 23 años, asesinada la noche del 13 de julio a las puertas de su vivienda en el barrio La Fabela, en Las Tunas, presuntamente por su expareja. La joven, que podría haber estado en estado de gestación, deja huérfanos a dos niños de corta edad. Este caso se suma al feminicidio de Katia Ortiz Figueredo, también en Las Tunas y registrado el 5 de junio de 2024, evidenciando un patrón recurrente y no resuelto de violencia letal contra mujeres embarazadas.

Impunidad y falta de protección estatal

Estos crímenes reflejan el colapso estructural del sistema de justicia y la ineficacia de las políticas públicas en materia de género. Mientras el gobierno cubano sostiene avances legislativos, la realidad demuestra que las mujeres enfrentan un escenario de absoluta indefensión. La falta de transparencia en las estadísticas oficiales obliga a la ciudadanía y a la prensa independiente a llevar el recuento de estas tragedias. Hasta la fecha, los registros de medios independientes contabilizan 40 víctimas de feminicidio en lo que va de 2024, mientras que plataformas de la sociedad civil elevan la cifra a 44, incluyendo crímenes asociados a motivaciones de género.

La incapacidad de la dictadura cubana para garantizar la vida e integridad de sus ciudadanas se convierte en un factor de riesgo sistemático que proyecta un panorama sombrío para el futuro de las mujeres en la isla, ante la ausencia de mecanismos reales de protección y el agravamiento de la crisis social.

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