Las autoridades de la isla aceleran el acondicionamiento de contenedores marítimos provenientes de China para convertirlos en viviendas en la zona de El Cornito, Las Tunas, con el objetivo de exhibirlos durante las celebraciones oficiales del 26 de Julio. La iniciativa, presentada como una solución de \»economía circular\», oculta la profunda crisis estructural y la incapacidad del Estado para garantizar el derecho a la vivienda, en un contexto donde la construcción de hogares ha sufrido un nuevo desplome.
La Empresa de Construcción y Montaje de Las Tunas (ConAlza) informó sobre la rápida instalación de estos módulos habitacionales, calificándolos de \»excelente confort y estética\». Sin embargo, las imágenes difundidas muestran interiores inacabados y estructuras básicas en el terreno, sin que se haya ofrecido información oficial sobre el aislamiento térmico, el acceso a servicios básicos como agua y electricidad, ni los criterios para seleccionar a los beneficiarios. La opacidad informativa contrasta con las promesas hechas el año pasado, cuando el director provincial de Vivienda detalló un proyecto con revestimientos antitérmicos, techos dobles y parcelas para ampliaciones, especificaciones que hoy permanecen sin confirmar.
Este proyecto en Las Tunas es parte de un plan nacional que pretendía reconvertir más de 3.500 contenedores comerciales en viviendas modulares. No obstante, el propio periódico oficial Granma reconoció a inicios de este año que el programa estaba estancado. De los contenedores liberados hasta entonces, apenas se habían terminado 19 viviendas, mientras cientos más permanecían en un lento proceso de transformación. El primer ministro del régimen cubano, Manuel Marrero Cruz, admitió ante la Asamblea Nacional la incapacidad del ejecutivo para cumplir las metas de construcción, atribuyendo el fracaso a la escasez de cemento y acero, síntomas del profundo deterioro productivo del país.
El fracaso de la política habitacional y el esfuerzo propio
Las cifras oficiales reflejan el severo retroceso del sector. Durante el pasado año, la terminación de viviendas en Cuba cayó un 26 %, pasando de poco más de 7.400 a 5.493 casas. De estas, la mayor parte fue producto del esfuerzo propio de la ciudadanía frente a la ineficacia estatal, que apenas logró construir 1.791 hogares. En el caso específico de Las Tunas, el desplome fue del 16,8 %, con apenas 248 viviendas concluidas. Mientras el gobierno cubano intenta maquillar la crisis con módulos de contenedores para una efeméride política, miles de familias tuneras y del resto del archipiélago sufren el hacinamiento y la precariedad.
La utilización de contenedores marítimos como \»solución\» habitacional no es más que un paliativo que evidencia la falta de planificación y el agotamiento del modelo económico cubano. Presentar estas estructuras metálicas como un logro para el 26 de Julio subraya la desconexión del régimen de La Habana con las necesidades reales de la población. Ante la ausencia de libertades económicas y la ineficiencia burocrática que asfixia el desarrollo del sector de la construcción, la crisis de vivienda en Cuba seguirá profundizándose, empujando a más ciudadanos al desespero y al exilio migratorio.