El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos anunció la eliminación de los programas de reunificación familiar por parole para nacionales de Cuba y otros seis países, una decisión que impacta a miles de familias. Aunque las peticiones familiares tradicionales se mantienen, la medida suprime la entrada anticipada y obliga a los solicitantes a enfrentar tiempos de espera que pueden prolongarse por años.
La agencia federal detalló que la medida, que será formalizada próximamente en el Registro Federal, afecta exclusivamente a los programas que permitían el ingreso anticipado al territorio estadounidense de familiares de ciudadanos y residentes mientras aguardaban la disponibilidad de una visa de inmigrante. El DHS justificó la decisión argumentando un retorno al sentido común y a un sistema caso por caso, con el objetivo de terminar con lo que consideran un abuso del parole humanitario y evitar el ingreso de extranjeros sin una verificación suficiente.
En declaraciones recogidas por medios independientes, el abogado de inmigración Mayron Gallardo aclaró que el anuncio no elimina las peticiones familiares ni los formularios I-130, base del proceso regular. Sin embargo, advirtió que los beneficiarios deberán someterse a los tiempos ordinarios del sistema migratorio. Para los cubanos, esta medida elimina una vía rápida que facilitaba el ingreso y la posterior aplicación de la Ley de Ajuste Cubano tras un año y un día de estancia, obligándolos ahora a esperar en la misma fila que el resto de las nacionalidades.
Plazos críticos para quienes ya se encuentran en territorio estadounidense
El aviso oficial establece que el 14 de enero de 2026 expirará automáticamente el parole de todas las personas admitidas a través de este programa. Existe una excepción para quienes hayan presentado el Formulario I-485 para el ajuste de estatus antes del 15 de diciembre y cuyo trámite continúe pendiente. En caso de que esta solicitud sea denegada, el parole y el permiso de trabajo asociado se revocarán de inmediato, forzando la salida del país de los beneficiarios que no cuenten con otra base legal para permanecer.
El endurecimiento de la política migratoria estadounidense recae sobre una población que huye masivamente del colapso estructural de la isla. La inflación galopante, el desabastecimiento crónico y la violenta represión social ejercida por la dictadura cubana han convertido al exilio en la única alternativa para cientos de miles de ciudadanos. Alargar los tiempos de espera significa que miles de cubanos deberán permanecer más tiempo bajo el control del régimen de La Habana, exponiéndose a la vulnerabilidad económica y a la persecución política que motivó su decisión de emigrar.
A futuro, la eliminación de este mecanismo de alivio migratorio profundiza la incertidumbre para las familias separadas. Mientras las autoridades estadounidenses restringen las vías legales alternativas, el ejecutivo cubano mantiene su inacción frente a la crisis que expulsa a su propia ciudadanía. La consecuencia directa será un estancamiento de los procesos de reunificación, dejando a numerosas familias en un limbo legal y vital, a la espera de una visa que tardará años en llegar mientras soportan las condiciones impuestas por el sistema autoritario en la isla.