Cientos de cubanos acudieron a hoteles de varias provincias de la isla tras circular un bulo en redes sociales que prometía el reparto de 1.100 dólares por persona para paliar los efectos de un supuesto huracán. El incidente, orquestado por un influencer español, evidencia el nivel de desesperación de la población ante el colapso económico y la inacción de las autoridades de la isla para resolver la crisis.
El pasado 6 de diciembre, pequeñas multitudes se congregaron en las inmediaciones de instalaciones turísticas a lo largo del país exigiendo un bono económico inexistente. El rumor, difundido por el ciudadano español Ignacio Giménez, aseguraba la entrega de 1.100 dólares a cada ciudadano con carné de identidad para mitigar el paso de un meteoro. El gobierno cubano, que inicialmente desestimó el rumor por considerarlo inverosímil dada la precariedad nacional, se vio obligado a intervenir a través del Ministerio de Turismo para desmentir la información cuando el alboroto escaló. Horas más tarde, el propio Giménez admitió la falsedad de la convocatoria argumentando que \»miento porque os amo\», dejando tras de sí un profundo estado de frustración colectiva.
La rápida propagación de la mentira y la respuesta masiva de la ciudadanía subrayan el grado de necesidad extrema que impera en la sociedad actual. Quienes acudieron a reclamar la ayuda lo hicieron desde la urgencia impuesta por un déficit energético superior a los 2.000 megavatios, que mantiene a más del 60 % del territorio nacional en la oscuridad. Es la misma población que sufre el desabastecimiento crónico, la inflación galopante y el desmantelamiento de la canasta básica. La creencia de que el régimen de La Habana inyectaría divisas en manos del pueblo resulta paradójica, dado que la política oficial se centra históricamente en la captación de moneda fuerte y en el control absoluto de los escasos recursos.
Asistencialismo frente a la falta de exigencia cívica
El episodio revela una contradicción preocupante en el comportamiento social. Mientras cientos de personas se movilizaron con celeridad tras la promesa de un auxilio externo, existe una notable inacción a la hora de exigir derechos fundamentales en las sedes del ejecutivo cubano. Si esa misma disposición para congregarse se hubiera dirigido a demandar soluciones a los apag