Jueves, 17 de septiembre de 2026
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\»Mamá, no llores\»: la crudeza de la pobreza infantil en Cienfuegos bajo el colapso del sistema cubano

\»Mamá, no llores\»: la crudeza de la pobreza infantil en Cienfuegos bajo el colapso del sistema cubano

En Cienfuegos, Gricel Michelena enfrenta el desafío diario de mantener con vida y alimentar a sus cinco hijos en medio de apagones interminables, hiperinflación y una vivienda en ruinas. Su testimonio desnuda el fracaso absoluto de las políticas sociales del régimen de La Habana y la vulnerabilidad extrema en la que ha sumido a amplios sectores de la población cubana.

El amanecer en el hogar de Gricel Michelena no comienza con el despertador, sino con la angustia. A las seis de la mañana, tras una noche en vela espantando mosquitos y mitigando el calor sofocante de una ciudad que lleva cuatro días sin suministro eléctrico, esta madre debe encender el carbón, calentar agua y resolver el acertijo de qué ofrecer como desayuno a sus cinco hijos. La escena, lejos de ser una excepción, se ha convertido en la normalidad impuesta por el deterioro acelerado de la infraestructura básica y la economía en la isla.

Los apagones prolongados han trastocado por completo el ciclo biológico de la familia. Los menores llegan a las aulas exhaustos, tras pasar buena parte de la madrugada despiertos por la falta de ventilación y la plaga de insectos. \»No duermen bien con el apagón. Los mosquitos no los dejan dormir. Hay veces que se me cansan las manos de echarles aire\», relata Gricel con evidente desesperanza. La imposibilidad de descansar se suma a la dificultad de conservar alimentos, creando un ciclo de precariedad que afecta directamente el desarrollo y rendimiento académico de los infantes.

La subsistencia económica representa otro frente de batalla. Con cinco menores bajo su cuidado y desempleada, Gricel depende de la prestación mensual de la Asistencia Social, que asciende a 5.519 pesos. Sin embargo, en el contexto de hiperinflación que sufre la isla, esta cifra es irrisoria. Un simple pomo de aceite de cocina en el mercado informal puede costar casi la totalidad de esa ayuda estatal. \»Si compras el pomo de aceite, no puedes comprar nada más\», resume la madre, evidenciando la desconexión total entre los subsidios estatales y el costo real de la canasta básica.

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Madre desempleada de cinco niños cuenta su día a día en Cuba

Para conseguir un ingreso adicional, Gricel acepta trabajos ocasionales, como la limpieza de viviendas ajenas por 500 pesos. Ese dinero, sin embargo, debe ser administrado con una rigurosidad extrema. La decisión entre pagar el transporte escolar para sus hijos o comprar una libra de arroz es un dilema cotidiano. Ante la imposibilidad de asumir el costo del pasaje, la madre recorre largas distancias a pie, primero para dejar a su hija menor y luego regresar para llevar a otra niña a una escuela especial, en ocasiones cargando a la más pequeña en brazos para evitar retrasos.

La tragedia de esta familia de Cienfuegos no se limita al hambre y la fatiga. La vivienda en la que residen se encuentra en un estado de deterioro tan avanzado que Gricel vive con el temor constante de que el techo colapse mientras duermen. \»Me siento muy acorralada porque veo la situación que tengo, que no avanzo. Tengo a mis niños en esta casa y me da miedo que un día, mientras estemos durmiendo, se nos caiga encima\», confiesa. El déficit habitacional es uno de los problemas estructurales más graves de Cuba, con cientos de miles de viviendas en estado regular y malo, y derrumbes frecuentes que las autoridades de la isla suelen minimizar en sus informes oficiales.

El impacto psicológico de esta miseria estructural ha comenzado a carcomer la infancia de los menores. Lejos de vivir ajenos a la crisis, los niños observan cada esfuerzo de su madre, cada trabajo denigrante por una miseria de salario y cada gestión fallida para conseguir alimento. \»Se ponen muy tristes al verme luchar. Si alguien me llama para que vaya a limpiar una casa, ellos me dicen: ‘Mamá, mira de qué forma tienes que buscarnos la comida para que podamos comer’\», narra Gricel. Es en estos momentos donde el peso de la crisis se vuelve insoportable, y son los propios hijos quienes intentan consolar a la madre: \»Mamá, no llores. De esto vamos a salir. Si hay gente más pobre que nosotros que ha podido salir, ¿por qué nosotros no vamos a salir?\».

El contexto de una crisis sistémica y el fracaso del modelo

El caso de Gricel y sus hijos no es un hecho aislado, sino el reflejo microscópico del colapso del modelo económico y social impuesto por el gobierno cubano durante más de seis décadas. Las promesas de un Estado benefactor que garantizaría educación, salud y bienestar a la infancia se han desmoronado bajo el peso de la ineficiencia burocrática, la falta de incentivos a la producción y la dependencia crónica de subsidios externos que ya no existen. La inflación galopante, disparada tras la fallida \»Tarea Ordenamiento\» en 2021, ha destruido el poder adquisitivo de la población, empujando a familias enteras a la indigencia.

La crisis energética que mantiene a Gricel velando las armas contra los mosquitos es otra consecuencia directa de la falta de mantenimiento e inversión en el Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Las autoridades de la isla han reconocido repetidamente la obsolescencia de las termoeléctricas y la escasez de combustible, pero las soluciones se han pospuesto indefinidamente, trasladando el costo humano de los apagones a los ciudadanos más vulnerables, como los niños y los ancianos.

Antecedentes y el drama migratorio como única salida

Para entender la desesperación de esta madre, es necesario mirar hacia el éxodo migratorio sin precedentes que ha experimentado Cuba en los últimos años. La frase de los niños, \»si hay gente más pobre que nosotros que ha podido salir\», resume la mentalidad colectiva que ha tomado raíz en la sociedad cubana: la supervivencia ya no se busca dentro de la isla, sino fuera de ella. Más de un millón de cubanos han emigrado en lo que va de década, dejando atrás familias fragmentadas y comunidades diezmadas.

Las políticas restrictivas y la falta de libertades económicas han asfixiado cualquier intento de emprendimiento que pudiera sacar a familias como la de Gricel de la pobreza. La dictadura cubana mantiene un control férreo sobre la propiedad privada, los importadores y el sistema bancario, impidiendo el desarrollo de un mercado interno que pueda abastecer a la población. La represión y la vigilancia social desincentivan la protesta y la exigencia de derechos, obligando a la ciudadanía a sobrevivir en la informalidad y la mendicidad.

Consecuencias y el abandono institucional

La respuesta del ejecutivo cubano ante estos testimonios ha sido la indiferencia y la propaganda. Mientras los funcionarios de alto rango aseguran en tribunas internacionales que la isla es un paraíso de derechos sociales, en barrios como el de Gricel en Cienfuegos, la realidad es de hambre, insomnio y miedo a morir aplastados por el propio techo. La asistencia social de 5.519 pesos no es más que un parche ineficaz sobre una herida profunda, una limosna estatal que no alcanza para garantizar la dignidad humana.

El futuro de estos cinco niños, y de miles de menores en toda Cuba, pende de un hilo. La desnutrición, el trauma psicológico y la falta de oportunidades se configuran como el legado más trágico de la actual generación gobernante. La comunidad internacional y las organizaciones defensoras de los derechos humanos deben volver su mirada hacia el interior de la isla, más allá de las cifras macroeconómicas, para exigir al régimen de La Habana responsabilidad por el abandono sistemático de su población. Mientras tanto, en Cienfuegos, Gricel seguirá caminando a pie, limpiando casas por unos pocos pesos y secándose las lágrimas con las palabras de esperanza de unos hijos a los que el sistema les ha robado la infancia.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

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