Lunes, 14 de septiembre de 2026
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Colapso eléctrico en Cuba: La termoeléctrica Felton anuncia nueva parada técnica ante el déficit crónico del sistema energético

Colapso eléctrico en Cuba: La termoeléctrica Felton anuncia nueva parada técnica ante el déficit crónico del sistema energético

La Central Termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, conocida como Felton y ubicada en la provincia de Holguín, se prepara para una nueva desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) debido a una avería en su caldera. Esta nueva parada técnica, que restará 135 megavatios (MW) a la ya mermada red nacional, se produce en medio de una de las crisis de generación eléctrica más severas que ha enfrentado la isla en las últimas décadas, dejando a millones de cubanos sumidos en apagones prolongados e incertidumbre.

La propia planta confirmó la situación a través de sus redes sociales, detallando que la unidad se encuentra limitada por una \»ponchadura en la caldera\» y que se prepara una salida para realizar una reparación puntual. El comunicado institucional, sin embargo, omitió precisar el cronograma exacto de la desconexión ni el tiempo estimado que la planta permanecerá fuera del sistema. Tampoco especificó qué bloque se vería afectado, aunque los informes recientes de la Unión Eléctrica (UNE) mantenían fuera de servicio a la unidad 2 de Felton por otra avería, lo que indica que la parada corresponde a la unidad 1.

La gravedad del anuncio radica en la importancia estratégica de Felton dentro del parque generador de Cuba. Al tratarse de una de las principales termoeléctricas del país, la pérdida de su único bloque activo representa un golpe devastador para el SEN. Con la unidad 2 ya inactiva, la salida de la unidad 1 implica la pérdida temporal de 135 MW adicionales en un momento en que la capacidad disponible de generación está muy lejos de cubrir la demanda nacional, agravando el déficit estructural que padece la nación.

Las cifras ofrecidas por la empresa estatal ilustran la magnitud del desastre. Recientemente, en horas de la mañana, el SEN contaba con apenas 895 MW disponibles frente a una demanda que rondaba los 2.850 MW, lo que generaba un déficit de capacidad cercano a los 1.950 MW. Para el horario de máxima demanda, el pronóstico oficial era aún más sombrío: una disponibilidad proyectada de 1.053 MW frente a una demanda estimada de 3.250 MW, lo que se traduce en un déficit de 2.197 MW y una afectación real calculada en 2.227 MW.

A la crítica situación de Felton se suman las limitaciones en la generación térmica a nivel nacional, que ascendían a 497 MW. Múltiples unidades de otras termoeléctricas del país permanecen averiadas o sometidas a mantenimientos prolongados, evidenciando el estado de deterioro terminal de la infraestructura energética heredada y gestionada por el régimen de La Habana durante más de seis décadas.

Reacción social y agotamiento ciudadano

El anuncio de la nueva parada de Felton ha desatado una oleada de indignación y frustración en las redes sociales. Los ciudadanos, enfrentando jornadas interminables sin electricidad, han expresado su cansancio ante la ineficacia gubernamental. Comentarios como el de Olga Lidia Hernández, quien afirmó que la situación parece \»una película de terror\», o el de Jorge Luis Ríos, quien resumió la crisis con la frase popular \»cuando no es Juana es la hermana\», reflejan el estado de ánimo de una población que ve cómo el colapso se normaliza sin soluciones a la vista.

Otros usuarios cuestionaron directamente la utilidad de los informes sobre entradas y salidas de unidades del SEN. \»De todas formas seguimos sin corriente\», comentó María Niurka Claro Isacc, mientras que Elsa Benítez señaló que \»aunque esté trabajando perfectamente los apagones son los mismos, da igual que entre como que salga\». La sentencia de Consuelo García, \»Aquí todo está ponchado. No tienen vergüenza\», encapsula la percepción generalizada de abandono e incapacidad por parte de las autoridades de la isla para gestionar la crisis.

Contexto de una crisis estructural

El colapso del sistema eléctrico no es un fenómeno aislado, sino el síntoma más visible de la profunda crisis estructural que atraviesa Cuba. Durante años, el ejecutivo cubano ha postergado inversiones vitales en el mantenimiento y modernización de las termoeléctricas, construidas en su mayoría con tecnología obsoleta. La falta de capitalización, sumada a la escasez crónica de combustible para mantener operativas las plantas de generación distribuida, ha llevado al SEN a un punto de inflexión del cual es cada vez más difícil retornar sin una reestructuración total del modelo energético.

Esta crisis energética se entrelaza directamente con el desplome de la economía nacional, la hiperinflación y el deterioro acelerado de los servicios públicos esenciales, como el suministro de agua, el saneamiento y la salud pública. La incapacidad del gobierno cubano para garantizar un servicio básico como la electricidad ha tenido un impacto directo en la producción de alimentos y en el ya precario sector hospitalario, donde los cortes eléctricos ponen en riesgo la conservación de medicamentos y el funcionamiento de equipos médicos vitales, agravando la emergencia sanitaria.

Antecedentes de ineficiencia y represión

Los antecedentes de esta crisis se remontan a décadas de centralización y falta de planificación estratégica. En lugar de diversificar la matriz energética o invertir en energías renovables a gran escala, el régimen ha mantenido una dependencia absoluta de tecnologías envejecidas y de importaciones de combustible que fluctúan según los vaivenes de sus aliados geopolíticos. Cada vez que un acuerdo de suministro con Venezuela o Rusia se ve interrumpido o reducido, el SEN colapsa inmediatamente, exponiendo la fragilidad y la falta de soberanía del modelo económico cubano.

Ante el descontento social generado por los apagones, la dictadura cubana ha optado tradicionalmente por la represión y la censura en lugar de ofrecer respuestas estructurales. Las protestas espontáneas que han surgido en diversos barrios del país son frecuentemente sofocadas con despliegues policiales, amenazas y detenciones arbitrarias. La criminalización de la protesta social evidencia la negativa del poder a reconocer el fracaso de su gestión y a permitir que la ciudadanía exija sus derechos fundamentales en un marco democrático.

Implicaciones a futuro

La salida de la unidad 1 de Felton augura un escenario aún más sombrío para los próximos meses. Con la proximidad de la temporada de mayores temperaturas, la demanda eléctrica para el uso de ventiladores y refrigeración aumentará, mientras que la capacidad de generación seguirá disminuyendo. Esto no solo profundizará el malestar social y el riesgo de nuevas protestas, sino que también acelerará el ya masivo éxodo migratorio, ante la imposibilidad de sostener un nivel de vida mínimo en la isla.

La respuesta de la comunidad internacional frente a este deterioro continuo ha sido limitada, enfocándose en llamados diplomáticos que el régimen de La Habana ignora sistemáticamente. Mientras tanto, la población cubana continúa atrapada en una espiral de ineficiencia gubernamental, represión y colapso de servicios básicos. La incapacidad para resolver la crisis energética no es solo un fracaso técnico, sino la demostración palpable del agotamiento de un sistema político que ha priorizado su permanencia en el poder sobre el bienestar y la supervivencia de sus ciudadanos.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
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Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

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