Organizaciones independientes confirmaron este lunes los asesinatos de dos mujeres en La Habana, una de 19 años y otra de 58, elevando a 26 el subregistro de feminicidios en lo que va de año. Los crímenes, perpetrados por las parejas de las víctimas, evidencian la gravedad de la violencia de género en la isla y la profunda falta de protección estatal hacia las mujeres.
Las plataformas YoSíTeCreo en Cuba (YSTCC) y el Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT) detallaron que el pasado 12 de agosto fue asesinada Ledisvannielis Acosta Echavarría, de 19 años, en Centro Habana. La adolescente perdió la vida en la vivienda que compartía con su agresor, quien posteriormente se entregó a las autoridades policiales. Un día antes, el 11 de agosto, ocurrió el deceso de Bárbara Elena Tejeiro Magdaleno, de 58 años, en el barrio Las Cañas, municipio de Boyeros. Su cuerpo fue hallado el 14 de agosto en un descampado tras haber sido reportada como desaparecida.
Según confirmó YSTCC, Tejeiro Magdaleno fue asesinada por su pareja, quien luego se quitó la vida. La organización precisó que existían antecedentes de violencia en la relación, un patrón recurrente que las organizaciones civilistas han denunciado históricamente sin obtener respuestas efectivas del gobierno cubano. La víctima deja atrás tres hijos, uno de ellos menor de edad. Estos casos se suman a los recientes feminicidios de Milagros Batista Estévez en Holguín y Mailenis Blanco Amor en Pinar del Río, ocurridos a inicios de este mes, lo que demuestra una escalada sostenida de crímenes machistas.
Opacidad institucional y ausencia de tipificación legal
Desde 2019, los observatorios independientes han documentado más de 270 feminicidios en la isla, operando en un entorno hostil marcado por la criminalización del activismo. La dictadura cubana no solo mantiene un control estricto sobre las cifras oficiales, sino que se resiste a tipificar el feminicidio en su legislación penal. Aunque el Observatorio de Cuba sobre Igualdad de Género (OCIG), entidad estatal, admitió recientemente que 76 mujeres fueron asesinadas por razones de género en procesos judiciales concluidos, evitó deliberadamente utilizar el término \»feminicidio\», minimizando la magnitud del problema estructural.
Mientras las autoridades de la isla se escudan en eufemismos como \»violencia de género extrema\» para evadir responsabilidades, la sociedad civil exige la implementación urgente de protocolos públicos de registro y una ley integral contra la violencia machista. La inacción del régimen de La Habana frente a esta crisis no solo perpetúa el clima de vulnerabilidad para las mujeres cubanas, sino que profundiza el deterioro de los derechos humanos en un país donde la impunidad y la falta de mecanismos de protección estatal se han convertido en una constante peligrosa.