El legendario vocalista de Black Sabbath y pionero del heavy metal murió el 22 de julio, apenas diecisiete días después de subir por última vez al escenario en un concierto monumental en su ciudad natal, donde se reencontró con la banda que fundó en 1969 y que marcó a generaciones enteras de rockeros en todo el mundo, incluida Cuba.
Ozzy Osbourne, considerado el intérprete más emblemático del heavy metal, ofreció su última presentación el 5 de julio en Birmingham, sentado en un trono negro debido a su precario estado de salud, pero con la fuerza vocal que lo consagró durante más de cinco décadas. En esa ocasión se reunió nuevamente con Black Sabbath, formación con la que no compartía escenario desde el Download Festival de 2012. El concierto, concebido como homenaje a su trayectoria, contó con la participación de bandas de la talla de Metallica, Guns N’ Roses, Pantera y Steven Tyler, vocalista de Aerosmith, entre otras figuras destacadas del género.
La etapa dorada de Black Sabbath coincidió con la presencia de Osbourne al frente del grupo, período en el que se grabaron álbumes fundacionales como Paranoid, Sabotage, Master of Reality y Sabbath Bloody Sabbath, además de temas antológicos como \»Iron Man\», \»War Pigs\» y \»Changes\». Tras su salida de la banda en 1979, vocalistas de la talla de Ronnie James Dio, Ian Gillan y Glenn Hughes intentaron llenar el vacío dejado por el británico, aunque el resultado fue siempre una propuesta distinta. Como solista, Osbourne grabó más de nueve álbumes —varios certificados como discos de oro y platino— con temas tan reconocidos como \»Crazy Train\», \»Mr. Crowley\», \»I Don’t Want to Change the World\» y \»No More Tears\».
El Príncipe de las Tinieblas y su paso por La Habana
Su vida de excesos, su estética ligada al ocultismo y su carisma escénico le valieron el sobrenombre de Príncipe de las Tinieblas. Más allá de la música, Osbourne incursionó en la televisión con el reality show The Osbournes en 2001 y publicó su autobiografía I Am Ozzy en 2010. Cantantes como Alice Cooper, Axl Rose, Rob Zombie, Marilyn Manson, Rob Halford y Ted Nugent han reconocido públicamente a Osbourne como una de sus principales influencias artísticas.
En enero de 2016, Osbourne permaneció seis días en La Habana para el rodaje de un documental de History Channel. Durante su estancia recorrió sitios emblemáticos como el parque John Lennon y el Club Submarino Amarillo, en El Vedado, así como la Plaza de Armas y la Plaza de la Catedral, en La Habana Vieja. Su visita ocurrió en un contexto de efímera distensión entre el régimen de La Habana y Washington, momento en el que las autoridades de la isla permitieron un cauto apertura cultural que nunca se tradujo en libertades reales para los ciudadanos ni en acceso genuino a la diversidad artística sin censura.
La muerte de Osbourne representa la pérdida de una figura que trascendió fronteras y barreras ideológicas, llegando incluso a un país como Cuba, donde durante décadas el acceso a la música internacional fue filtrado y controlado por el aparato estatal. Su legado, sin embargo, sobrevivió a la censura a través de cintas caseras, emisoras clandestinas y la memoria colectiva de generaciones que encontraron en el heavy metal un refugio frente al gris uniformismo cultural impulsado por la dictadura cubana. La despedida de Birmingham no solo cerró un capítulo en la historia del rock, sino que reabrió el debate sobre cómo la música, incluso la más transgresora, logra penetrar los muros de los regímenes autoritarios.