El gobierno cubano ha designado a Roberto Ricardo Marrero como presidente del recién creado Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales (INAEES), un organismo diseñado para concentrar la gestión de más de 2.000 empresas públicas. El nombramiento marca el inicio de una reorganización económica que, según expertos, profundiza la centralización del poder en medio de la profunda crisis productiva que atraviesa la isla.
Marrero, quien hasta ahora ejercía como presidente del Grupo Empresarial de Transporte Marítimo Portuario (GEMAR), fue ratificado en su nuevo cargo durante una ceremonia encabezada por el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila. En sustitución, las autoridades de la isla promovieron a Luis Alberto González Nieto, hasta entonces director adjunto de GEMAR, como nuevo director general de la organización portuaria.
La creación del INAEES fue anunciada a finales de 2025 por el viceprimer ministro Óscar Pérez-Oliva Fraga ante la Asamblea Nacional. Este instituto se enmarca en el proyecto de Ley de la Empresa Estatal Socialista, una iniciativa estancada desde 2023. El ejecutivo cubano justifica esta nueva estructura como un esfuerzo para fortalecer la gestión de los activos estatales y mejorar el rendimiento del sector empresarial público, pilar fundamental de la economía nacional según la doctrina oficial.
Concentración de poder en medio de la crisis
Sin embargo, analistas y organizaciones independientes advierten sobre el alcance real de la medida. La organización Cubalex ha calificado al nuevo organismo como un \»superministerio\» que representa una mayor concentración de poder económico bajo el control directo del Consejo de Ministros. Para sus críticos, la puesta en marcha del INAEES no implica una apertura o descentralización de la economía, sino un reforzamiento del control estatal sobre el entramado empresarial en un momento de deterioro financiero agudo.
Esta reestructuración burocrática ocurre en un contexto de colapso productivo generalizado, hiperinflación, desabastecimiento crónico y un éxodo migratorio sin precedentes. La ineficiencia del sector estatal, ahogado por la burocracia y la falta de autonomía, ha sido uno de los principales factores que han llevado a la economía al borde del abismo. La incapacidad del régimen de La Habana para implementar reformas estructurales que permitan la libre competencia y la verdadera propiedad privada se evidencia en la creación de esta nueva capa administrativa.
El nombramiento de Marrero envía un mensaje claro sobre la dirección de la política económica: la dictadura cubana prefiere mantener el monopolio absoluto sobre los medios de producción antes que ceder espacios reales a la iniciativa privada. Mientras la ciudadanía enfrenta el diario desafío de conseguir alimentos y servicios básicos, el gobierno prioriza la creación de estructuras de control que difícilmente resolverán la profunda asfixia económica de la nación, manteniendo intacto el modelo que ha generado la actual debacle.