Jueves, 23 de julio de 2026
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GAESA consolida su control sobre el Ministerio de Comercio Exterior mediante la familia Castro

El nombramiento de Oscar Pérez Oliva-Fraga, miembro del núcleo familiar Castro, al frente del Ministerio de Comercio Exterior y Inversión Extranjera (MINCEX) evidencia la toma de control directa de la cúpula militar empresarial sobre la economía cubana. La salida de Ricardo Cabrisas Ruiz marca el fin de una era de gestores externos y refleja la desesperación del régimen de La Habana por mantener el poder económico ante la falta de cuadros de confianza.

La reciente sustitución de Ricardo Cabrisas Ruiz por Pérez Oliva-Fraga en la titularidad del MINCEX, apenas un año después de su reactivación en el cargo, subraya una profunda crisis de recambio generacional en la cúpula de poder. Durante décadas, el ejecutivo cubano recurrió a la experiencia de Cabrisas para renegociar la deuda y manejar relaciones con acreedores, una tarea que se volvió insostenible tras el fallecimiento en 2022 del general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja, cerebro financiero de la corporación GAESA. La incapacidad de encontrar sustitutos idóneos fuera del círculo íntimo ha forzado una reestructuración acelerada en ministerios clave, exponiendo la fragilidad burocrática del sistema.

En este escenario de incertidumbre institucional, la corporación GAESA —brazo económico de las Fuerzas Armadas y el Ministerio del Interior— ha salido de las sombras para posicionarse de manera explícita en la toma de decisiones estatales. Pérez Oliva-Fraga, nieto de Ángela Castro y anteriormente viceministro, asume el cargo que su prima Ana Teresita González Fraga era supuesta heredera. González Fraga fue reubicada en el Ministerio de Relaciones Exteriores para dirigir el departamento de Cubanos Residentes en el Exterior, un movimiento estratégico del gobierno cubano para asegurar el flujo de remesas y el control sobre el turismo y la importación, fuentes de ingresos hoy indispensables para la maltrecha economía nacional.

El regreso de figuras controvertidas y el agotamiento del modelo

La escasez de mentores empresariales leales ha llevado a las autoridades de la isla a considerar el regreso de figuras manchadas por escándalos pasados, como José Antonio Fraga Castro, expresidente de Labiofam destituido en 2014. Su posible reincorporación como asesor o ejecutivo en empresas vinculadas a GAESA demuestra que la prioridad del régimen es la lealtad familiar por encima de la eficacia o la transparencia. Esta dinámica de nepotismo y concentración de poder ocurre mientras la población enfrenta un colapso sistémico, con inflación galopante, desabastecimiento crónico y un éxodo migratorio sin precedentes, producto directo de la ineficiencia del modelo centralizado.

La exposición de los hilos familiares que mueven la maquinaria económica del Estado confirma que GAESA opera como el principal reducto de continuidad para la dictadura cubana. Con unos ingresos que apenas logran sostener la supervivencia del aparato estatal, la concentración de la riqueza en manos de la cúpula militar y familiar contrasta con la severa pobreza que padecen los ciudadanos. Esta reestructuración no solo aisla aún más al régimen frente a la comunidad internacional, sino que augura un endurecimiento del control represivo y económico sobre la sociedad civil, en un intento desesperado por evitar el colapso total del sistema.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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