El secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), Orlando Gutiérrez-Boronat, rechazó la última alocución de Miguel Díaz-Canel al considerarla vacía de contenido y un fraude para la población. El dirigente opositor aseguró que el régimen de La Habana se encuentra aislado, desconcertado y funcionando como un \»castillo de naipes\» en pleno proceso de derrumbe, ante la agudización de la crisis estructural de la isla.
En sus declaraciones, Gutiérrez-Boronat subrayó que la transmisión oficial, que no fue emitida en vivo como se había anunciado, recurrió nuevamente a una retórica antiimperialista para encubrir los graves defectos del sistema y justificar la profunda pobreza y desesperación ciudadana. El dirigente cuestionó las afirmaciones del gobernante respecto a supuestos apoyos internacionales, señalando que ni siquiera potencias como Rusia o China ofrecen un respaldo decisivo. A su juicio, la intervención evidenció a un ejecutivo cubano sin rumbo claro y atrincherado en una burbuja totalitaria que evita el escrutinio de la prensa extranjera para no enfrentar preguntas incómodas sobre la realidad nacional.
Respecto a la crisis electroenergética, el secretario general de la ARC desmintió las versiones oficiales que minimizan los apagones. Afirmó que la población sufre interrupciones del servicio eléctrico cada vez más prolongadas, síntoma del colapso generalizado de los servicios públicos y la ineficiencia del modelo económico impuesto. Esta situación, sumada a la inflación galopante, el desabastecimiento crónico y el masivo éxodo migratorio, configura un escenario insostenible que las autoridades de la isla intentan maquillar con discursos obsoletos en lugar de ofrecer soluciones reales.
Propuestas de transición y exigencia de derechos
Frente a esta coyuntura, la Asamblea de la Resistencia Cubana, integrada por 52 organizaciones dentro y fuera del país, presentó las líneas generales de un \»plan de salvación nacional\». La propuesta prioriza la restitución de los derechos y libertades, la transición hacia una economía abierta y libre, la reconstrucción de los poderes públicos mediante elecciones competitivas y la redacción de una Constitución basada en la soberanía popular. Gutiérrez-Boronat insistió en que la reconciliación nacional y el Estado de derecho son las únicas vías para sacar al país del atolladero, argumentando que el talento y la capacidad de los cubanos prosperan en cualquier parte del mundo, excepto en Cuba debido al sistema comunista.
En el plano internacional, el opositor se refirió a la política de Estados Unidos, indicando que los recientes mensajes del Departamento de Estado y las medidas ejecutivas condicionan cualquier normalización bilateral a una transformación política indispensable en la isla. Asimismo, instó a la Unión Europea a suspender los fondos de cooperación que, según denunció, únicamente benefician a la dictadura cubana. Propuso una estrategia coordinada entre Washington y Bruselas frente a un régimen calificado de \»prorruso\», advirtiendo que el cese de estas ayudas externas aceleraría el conteo regresivo del sistema actual y abriría una ventana para que la ciudadanía pueda construir un futuro democrático y próspero.