La Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC) ha presentado el \»Plan de Salvación Nacional\», una propuesta que articula no solo una estrategia de desobediencia civil, sino también un diseño institucional para transitar hacia un sistema democrático tras más de seis décadas de autoritarismo en la isla.
El documento propone la creación de un Consejo Nacional de la República, integrado por 51 representantes de la oposición, encargado de elegir un Ejecutivo Provisional y aprobar una Ley Constitucional inspirada en la Constitución de 1940. El objetivo central es devolver la soberanía al pueblo en un plazo de 18 a 24 meses, estableciendo salvaguardas para evitar la perpetuación en el poder de los líderes transitorios, quienes tendrán vedada la posibilidad de aspirar a cargos electivos en los primeros comicios multipartidistas.
Una de las disposiciones más firmes del plan es la exclusión del Partido Comunista de Cuba, señalado por el documento como una estructura responsable del despojo sistemático de derechos y libertades de la ciudadanía. Asimismo, la propuesta contempla la integración de miembros de las fuerzas armadas que se sumen al proceso. El opositor Luis Zúñiga ha subrayado que el papel de los militares será fundamental para garantizar la estabilidad y la paz durante el tránsito hacia la democracia, condición indispensable para impulsar cambios estructurales.
El Ejecutivo Nacional Provisional, conformado por un presidente y dos vicepresidentes residentes en el territorio nacional, gobernaría por decreto durante un máximo de 12 meses hasta la convocatoria a elecciones. Sus atribuciones incluirían la creación de un Consejo Jurídico para reconstruir el sistema judicial y una auditoría financiera del Estado. En el ámbito económico, el plan plantea la urgente devolución de propiedades confiscadas, la privatización de empresas estatales y la creación de fondos de compensación, con el fin de desmontar el control absoluto que el régimen de La Habana ejerce sobre la economía nacional.
Contexto de crisis estructural y represión
Esta propuesta surge en un escenario de profunda crisis sistémica en la isla. El gobierno cubano enfrenta un colapso acelerado de los servicios públicos, una inflación galopante y un éxodo migratorio sin precedentes, factores que han exacerbado la insatisfacción social. Ante el descontento, la dictadura cubana ha respondido con el endurecimiento penal, la censura y la persecución política, ahogando cualquier intento de disidencia dentro del marco legal impuesto por el poder. Es ante este agotamiento del modelo totalitario que la oposición busca articular vías de presión, como el Paro Nacional, y alternativas institucionales viables para la ciudadanía.
La viabilidad de esta hoja de ruta dependerá en gran medida de la capacidad de movilización de la sociedad civil y de la cohesión entre las distintas organizaciones opositoras. Para los cubanos, el plan representa una alternativa tangible de recuperación soberana, aunque su éxito exigirá un respaldo decidido de la comunidad internacional y una ruptura definitiva con las dinámicas de control que las autoridades de la isla han mantenido durante las últimas seis décadas.