Emprendedores del sector privado en el municipio Habana del Este organizarán por tercer año consecutivo una cena gratuita de fin de año para personas en situación de calle, evidenciando el creciente abandono estatal hacia los sectores más vulnerables de la sociedad cubana. La iniciativa, liderada por el dueño del bar K5, contrasta con la narrativa oficial que ha minimizado o negado la pobreza extrema en la isla.
El empresario Hugo Puig González anunció a través de redes sociales que la actividad se llevará a cabo en la terraza del bar K5, en Guanabo, a las 3:00 de la tarde, en colaboración con el restaurante Casaquinta. La convocatoria está estrictamente dirigida a deambulantes y vecinos en situación de pobreza extrema. Puig González solicitó la colaboración de la comunidad para asegurar que los alimentos lleguen a quienes realmente lo necesitan, evitando que personas no vulnerables acaparen los recursos destinados a los más desprotegidos.
Este esfuerzo comunitario, que en su primera edición en 2023 benefició a 180 personas, busca replicar la experiencia de una tradicional cena de fin de año para quienes carecen de recursos básicos. Además de la comida, el organizador habilitó cuentas para recibir donaciones en pesos cubanos y moneda libremente convertible (MLC) para el grupo \»CON AMOR TODOS JUNTOS\», una iniciativa que asiste durante todo el año a enfermos y desfavorecidos.
La indigencia frente a la ceguera oficial
El altruismo del sector privado expone con crudeza la incapacidad del régimen de La Habana para hacer frente a la crisis estructural que ha dejado a miles de cubanos en la indigencia. Mientras los negocios privados suplen las deficiencias del Estado, el gobierno cubano ha mantenido un discurso desfasado sobre la pobreza en la isla. La realidad de las calles, marcada por la inflación galopante, el desabastecimiento y el colapso de los servicios públicos, contradice directamente a las autoridades que insisten en maquillar la crisis.
Un ejemplo de esta desconexión oficial fue la negación de la mendicidad en Cuba por parte de la exministra de Trabajo y Seguridad Social, Marta Elena Feitó Cabrera, quien calificó a las personas en situación de calle como \»disfrazados\» que optaron por \»un modo de vida fácil\». Sus declaraciones generaron un repudio generalizado, forzando incluso a Miguel Díaz-Canel a admitir tímidamente la existencia de \»expresiones de vulnerabilidad\». Sin embargo, la dictadura cubana continúa sin implementar políticas sociales efectivas para mitigar el deterioro acelerado de las condiciones de vida.
Las iniciativas ciudadanas como la cena de Año Nuevo en Guanabo son un testimonio de la resiliencia de la sociedad civil frente a la inacción estatal. A medida que la crisis económica se profundiza, la brecha entre la retórica del poder y la realidad cotidiana se vuelve insostenible, dejando al descubierto que la supervivencia de los más desprotegidos depende hoy de la solidaridad privada y no de las promesas de un sistema que los ha abandonado a su suerte.