Miércoles, 22 de julio de 2026
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Funcionarios del régimen sugieren que el consumo de arroz y papa \»no es un hábito cubano\» ante el colapso alimentario

Un programa de la televisión estatal desató indignación al afirmar que la dependencia de estos alimentos no responde a la idiosincrasia nacional, en medio del agudo desabastecimiento que sufre la isla. Las declaraciones intentan justificar la incapacidad estatal para garantizar la canasta básica mediante un cambio forzado de la dieta de la población.

Durante la emisión del espacio \»Cuadrando la caja\», el doctor Roberto Caballero Grande, miembro de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales, cuestionó la demanda de estos productos. Caballero sostuvo que la papa es un cultivo de origen andino que exige altos niveles de insumos importados, mientras que el consumo de arroz resulta \»desmesurado\». \»Nosotros no somos asiáticos. Eso no es un hábito cubano\», afirmó el especialista, sugiriendo que la actual escasez facilitará la adaptación de los ciudadanos a viandas tradicionales como el boniato, la yuca o la malanga.

Acompañado por el ingeniero José Carlos Cordovés Urquiza, director general de política industrial del Ministerio de la Industria Alimentaria, se reconoció explícitamente que la producción nacional es insuficiente para abastecer al país. Ambos expertos detallaron que la crisis obedece a factores energéticos, financieros y de gestión que encarecen la siembra y distribución. Cordovés admitió que los niveles productivos actuales son inviables, especialmente cuando el gobierno cubano impone precios topes que no cubren los costos de los agricultores.

El colapso agroindustrial y la culpabilidad ciudadana

Estas declaraciones se producen en un escenario de profunda crisis económica, donde la inflación galopante y el deterioro del poder adquisitivo han convertido la obtención de arroz y papa en un símbolo de supervivencia para millones de personas. El intento de las autoridades de la isla de redirigir la culpa hacia los hábitos de consumo evidencia la falta de autocrítica sobre el modelo centralizado que ha llevado al sector agroindustrial al borde del fracaso. La escasez crónica de combustible y fertilizantes, sumada a la ineficiencia burocrática, ha dejado al campo sin capacidad de respuesta, empujando a amplios sectores de la población a la precariedad alimentaria.

La pretensión de reeducar nutricionalmente a la población para paliar la ineficiencia productiva augura un endurecimiento de las condiciones de vida. Mientras la dictadura cubana persiste en culpar a los ciudadanos por demandar alimentos tradicionales, la ausencia de reformas estructurales que liberalicen la agricultura garantiza que el desabastecimiento continúe. Esta degradación de la seguridad alimentaria, ignorada por el ejecutivo cubano, se perfila como uno de los principales factores que seguirá alimentando el imparable éxodo migratorio desde el territorio nacional.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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