Sonia Quesada Ruiz, la mujer de 85 años que se convirtió en un símbolo de las protestas del 11 de julio de 2021 al asegurar que los cubanos se habían quitado \»el ropaje del silencio\», ha vuelto a pronunciarse desde La Habana. En un nuevo mensaje, la anciana ha responsabilizado directamente al régimen de La Habana por el deterioro social y económico de la isla, contrastando su crítica con un llamado a la comunidad internacional.
En un encuentro con medios independientes en la capital cubana, Quesada Ruiz dirigió duras acusaciones contra el mandatario Miguel Díaz-Canel. La anciana, quien se viralizó tras denunciar más de seis décadas de mentiras, atribuyó al ejecutivo cubano la pérdida de dignidad ciudadana y la desaparición del bienestar infantil. Sus declaraciones se producen en un contexto donde la represión política y la censura continúan siendo las herramientas principales de la dictadura para silenciar el descontento social.
La mujer de 85 años detalló aspectos concretos de la crisis que atraviesa la isla, responsabilizando al gobierno cubano de la implementación de un modelo económico que excluye a la mayoría. \»Te acuso por hacer esas tiendas en las cuales el dinero cubano no tiene calidad\», manifestó Quesada Ruiz, en referencia a la expansión de los establecimientos en divisas que han profundizado la desigualdad. Asimismo, reprochó la burla a los ideales de figuras históricas como José Martí y aseguró que las nuevas generaciones se ven obligadas a priorizar la supervivencia material sobre la educación.
Una vida marcada por el contraste histórico
Nacida en 1940, Quesada Ruiz contrastó la realidad actual con la época anterior a 1959, destacando que en su niñez existía una educación ética y patriótica que hoy ha sido reemplazada por la urgencia material. Su testimonio refleja una queja generalizada en la sociedad civil: el colapso de los servicios públicos, la inflación galopante y un sistema educativo en crisis. Para la anciana, las autoridades de la isla han destruido la infancia, obligando a los menores a \»hablar de dinero\» y a enfrentar escenas de carencia cotidiana.
En su mensaje, la opositora también dirigió sus palabras a la política internacional, expresando su admiración por el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, a quien atribuyó haber asestado un golpe significativo al castrismo y haber contribuido al debilitamiento de regímenes aliados en la región. Quesada Ruiz vinculó su postura a la esperanza de un cambio que permita recuperar la niñez y la dignidad en Cuba, confiando en que la presión externa sea determinante para acabar con la angustia de los sectores más vulnerables.
A pesar de los riesgos que implica alzar la voz contra la dictadura cubana, Sonia Quesada aseguró sentirse \»feliz y libre\» al poder expresar sus ideas abiertamente. Su reaparición pública reaviva el debate sobre la impunidad del régimen y la necesidad de un acompañamiento internacional más firme ante las sistemáticas violaciones de derechos humanos. El coraje de esta anciana simboliza el rechazo de un sector creciente de la población que, venciendo el miedo, exige rendición de cuentas y una transición hacia la democracia.