El actor de origen cubano Adrián Di Monte fue expulsado este domingo del reality show \»La Casa de los Famosos México\» tras recibir la menor cantidad de votos del público. Su salida del programa de Televisa ocurre en el centro de una grave controversia pública derivada de las múltiples acusaciones de violencia doméstica, psicológica y sexual que enfrenta desde 2021 por parte de su expareja, la actriz Sandra Itzel.
La partida del también ganador de \»La Isla: Desafío Extremo\» se da en un contexto donde su permanencia en el programa generó un profundo rechazo desde el anuncio del elenco. Las denuncias en su contra incluyen testimonios y pruebas presentadas por Itzel en redes sociales, tales como fotografías de agresiones físicas, grabaciones de cámaras de seguridad donde se le observa intentando ingresar sin permiso al edificio de la actriz, y un audio en el que se le escucha afirmar que \»entiende a los psicópatas que matan mujeres\». Según reportes de la prensa internacional, el actor enfrenta al menos siete carpetas de investigación por presuntos actos de violencia de género.
Durante su estancia en la emisión, el clima de tensión fue evidente. La actriz Dalilah Polanco confrontó directamente a Di Monte durante una dinámica del programa, señalando que las acusaciones le impidieron convivir libremente con él. Ante las cámaras, el actor no negó los hechos, pero los atribuyó a una supuesta inmadurez de su pasado, excusándose en que \»era un chamaco bien pendejo\» y asegurando que no tenía nada que explicar. Esta postura minimizadora frente a graves señalamientos de violencia machista precipitó el rechazo del auditorio.
De Santa Clara al estrellato internacional: el trasfondo migratorio
Nacido en Santa Clara en 1990, Di Monte forma parte de la diáspora cubana que emigró buscando oportunidades lejos de la crisis estructural de la isla. A los 15 años, su familia tomó la decisión de abandonar Cuba, huyendo del deterioro económico y la falta de libertades impuestas por el régimen de La Habana. Aunque inicialmente cursó estudios de Arquitectura, su carrera se consolidó en la actuación, trabajando para cadenas como Univisión, Telemundo y Televisa. Su trayectoria, marcada por recientes éxitos mediáticos y millonarios premios, contrasta profundamente con la realidad de precariedad y represión que viven los ciudadanos bajo el control del gobierno cubano.
La eliminación de Di Monte del espacio de Televisa no concluye su conflicto legal. Aunque el divorcio con Itzel se concretó en 2024, ambos mantienen demandas cruzadas por presunta violencia familiar, un proceso que la justicia mexicana deberá dilucidar. Este caso refleja cómo las figuras públicas originarias de la isla, al alcanzar notoriedad en el exilio, quedan expuestas a un escrutinio ético y legal que la dictadura cubana sistemáticamente silencia dentro de sus fronteras, donde el acceso a la justicia frente a la violencia de género o los abusos de poder resulta inalcanzable para la mayoría de la población.