El Consejo de Ministros aprobó la creación del Instituto Nacional de Activos Empresariales Estatales (INAEE), una entidad que concentrará amplias facultades para supervisar y reorganizar el sistema empresarial estatal, en un nuevo intento del gobierno por maquillar la profunda crisis productiva que sufre la isla.
Mediante el Decreto 144/2026, publicado en la Gaceta Oficial, el ejecutivo cubano oficializó este ente que responderá directamente al Consejo de Ministros. El INAEE tendrá la tarea de asesorar, proponer y controlar las políticas vinculadas a la denominada \»empresa estatal socialista\», el pilar sobre el cual las autoridades sostienen su fracasado modelo económico. La medida se enmarca dentro del Programa Económico y Social para 2026, con el supuesto objetivo de eliminar las trabas que limitan el desempeño de estas entidades, ahogadas por años de ineficiencia y pérdidas.
Amplias facultades de intervención y control
Bajo la promesa de modernizar el sector, el nuevo instituto acumulará poderes que abarcan desde el diseño de estrategias de reestructuración hasta la fijación de metas de rendimiento. El organismo tendrá la capacidad de autorizar la creación de nuevas entidades, avalar inversiones estratégicas y proponer el destino de las utilidades. Además, concentrará el poder de nombrar o destituir a los directores generales y presidentes de grupos empresariales, así como fijar sus salarios y proponer subsidios para compañías que operan con pérdidas crónicas, una práctica que ha drenado las ya mermadas arcas nacionales durante décadas.
Aunque el texto legal afirma que el INAEE no podrá actuar en detrimento de la autonomía empresarial, la propia norma le otorga responsabilidades de auditoría y supervisión interna, lo que en la práctica anula cualquier gestión independiente. El ente también podrá promover asociaciones con actores no estatales y participar en la creación de filiales en el extranjero o aprobar proyectos con capital foráneo, consolidando un esquema donde el régimen de La Habana mantiene el monopolio absoluto de las decisiones estratégicas.
Centralismo frente a la crisis estructural
La creación de este organismo surge en el contexto de las 176 medidas económicas anunciadas a mediados de junio, mediante las cuales las autoridades de la isla prometieron flexibilizar la gestión y ampliar espacios para el sector privado. Sin embargo, el establecimiento de una institución con tal nivel de injerencia evidencia la renuencia del gobierno cubano a perder el control sobre el aparato productivo. El sector estatal ha sido históricamente el principal responsable del desabastecimiento, la inflación y la baja productividad que azotan a la población, factores que impulsan el masivo exodo migratorio ante la falta de oportunidades.
En definitiva, la instauración del INAEE no representa una apertura hacia un mercado libre, sino una reestructuración burocrática para salvaguardar el monopolio del Estado. Mientras la dictadura cubana mantenga el control absoluto sobre los medios de producción y siga subsidiando la ineficiencia a costa del empobrecimiento ciudadano, cualquier intento de reforma estará condenado al fracaso. La verdadera solución a la crisis económica exigiría un desmantelamiento del modelo centralizado, una medida que el poder en la isla sigue rechazando para no ceder su hegemonía política.