Miércoles, 22 de julio de 2026
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Elián González defiende al régimen cubano desde España y evade responsabilidades sobre la crisis de la Isla

Durante una visita a España para participar en un encuentro de solidaridad con Cuba, el diputado de la Asamblea Nacional Elián González eludió señalar errores del gobierno cubano en la actual crisis económica y social, atribuyendo la responsabilidad exclusivamente al embargo de Estados Unidos y defendiendo la gestión de las autoridades de la Isla.

González, que viajó a España para asistir al XVIII Encuentro Estatal de Solidaridad con Cuba, concedió una entrevista al diario asturiano El Comercio en la que fue consultado directamente sobre las responsabilidades del ejecutivo cubano en la profunda crisis que atraviesa el país. Su respuesta fue elocuentemente evasiva: «La realidad es que para mí sería difícil decírselo. Ojalá supiese qué hay que hacer para salir de esta situación», afirmó el también miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular, uno de los órganos legislativos controlados por el régimen de La Habana.

El ex «niño balsero», convertido en una de las figuras más emblemáticas de la propaganda oficialista, sostuvo que muchas de las decisiones adoptadas por el gobierno cubano terminan convirtiéndose en problemas debido a factores externos. «Lo que parecen errores de política interna se convierten en errores cuando se nos pone un freno», declaró, en referencia directa a las sanciones impuestas por Washington. González calificó de «calumnioso» y «lo más bajo» negar el impacto del embargo estadounidense, al que atribuyó la escasez de combustible y buena parte de las dificultades económicas que sufre la población cubana.

Omisión deliberada de la responsabilidad interna

En sus declaraciones, el diputado omitió por completo otros factores señalados de manera reiterada por economistas independientes y expertos internacionales como causas estructurales de la crisis: la prolongada gestión del régimen durante más de seis décadas, el agotamiento del modelo de economía centralizada, la corrupción institucionalizada y el control ejercido por las empresas militares GAESA sobre sectores estratégicos de la economía nacional. Esta omisión resulta coherente con la narrativa oficial que atribuye la totalidad de los problemas del país a factores externos, evitando cualquier ejercicio de autocrítica.

González también abordó el caso que lo convirtió en figura internacional a finales de los noventa, rechazando que la dictadura cubana hubiera utilizado políticamente su historia. «Lo que hizo fue devolverme a mi papá y todo lo que ha sucedido después no es porque se haya politizado sino porque fue mi voluntad hacerlo», aseguró, aunque su trayectoria posterior —incluyendo su incorporación a la Asamblea Nacional— contradice esa afirmación de despolitización. Respecto al éxodo migratorio que ha vaciado a Cuba de cientos de miles de ciudadanos en los últimos años, reconoció que obedece principalmente a razones económicas, aunque sostuvo que posteriormente «termina politizándose».

Un país en crisis profunda

Las declaraciones de González se producen en un momento especialmente crítico para la Isla. El panorama cubano está marcado por el deterioro acelerado del sistema eléctrico, con apagones prolongados que afectan a toda la población; la escasez crónica de alimentos, medicinas y combustible; una inflación galopante que ha destruido el poder adquisitivo de los salarios; y un aumento sostenido de la emigración que ha alcanzado cifras récord. A esto se suma el descontento social creciente que, en los últimos cinco años, se ha traducido en protestas masivas como las del 11 de julio de 2021, reprimidas con dureza por la dictadura cubana mediante detenciones arbitrarias, condenas judiciales y violencia estatal.

Sobre una eventual intervención militar estadounidense, González afirmó que las autoridades temen las consecuencias humanas de un conflicto, pero no un enfrentamiento con Washington. «Nosotros nunca hemos sido un pueblo cobarde, pero siempre hemos sido respetuosos del derecho internacional. Ningún derecho tiene Donald Trump para intervenir en Cuba. Tememos una intervención por el hecho de lo que podría representar en costo de vidas, pero no desde el punto de vista de asumirla. No tememos asumir a Estados Unidos como enemigo», declaró. Las palabras del diputado reflejan la retórica beligerante habitual del régimen, que prioriza la confrontación verbal frente a la resolución de las urgencias materiales que sufren los cubanos a diario. Mientras los representantes del poder viajan por Europa defendiendo la gestión oficial, la ciudadanía continúa enfrentando un colapso sistémico sin respuestas ni soluciones por parte de quienes administran el país.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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