Miércoles, 22 de julio de 2026
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Justicia cubana impone cadena perpetua a hombre que agredió a una policía en Camagüey bajo el cargo de \»terrorismo\»

Un tribunal provincial en Camagüey condenó a cadena perpetua a Osvaldo Fernández Pichardo por agredir con arma blanca a una agente de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). El régimen de La Habana calificó el ataque, ocurrido en mayo de 2025, como un acto de terrorismo inducido desde el exterior, lo que ha reabierto el debate sobre la proporcionalidad y el uso discrecional del sistema penal en la isla.

La Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial de Camagüey dictó la sentencia tras encontrar a Fernández Pichardo culpable de los delitos de terrorismo y portación ilegal de armas. El incidente ocurrió a finales de mayo en el boulevard de la calle República, donde el acusado atacó por la espalda a una oficial uniformada y desarmada, causándole lesiones graves que pusieron en riesgo su vida, aunque la víctima logró sobrevivir.

Durante el juicio, las autoridades de la isla sostuvieron que la agresión no fue un hecho aislado ni espontáneo, descartando versiones iniciales que apuntaban a que el atacante actuaba bajo los efectos del alcohol. Según la versión oficial, Fernández Pichardo fue contactado por un activista contrario al gobierno cubano residente en Estados Unidos, quien presuntamente le ofreció 600 dólares para ejecutar el ataque en un espacio público. El objetivo, según la fiscalía, era generar zozobra, alterar el orden y fomentar sentimientos de inseguridad en la población.

Además de la pena máxima, el tribunal impuso sanciones accesorias que incluyen la privación de derechos públicos, el decomiso de bienes relacionados con el caso, la prohibición de salida del país y el pago de una indemnización a la agente lesionada. La severidad de esta condena contrasta fuertemente con el accionar habitual de la justicia en casos de homicidios comunes en Cuba, donde las penas suelen ser considerablemente más laxas y los procesos judiciales adolecen de las mismas garantías procesales.

La criminalización política y el uso del término \»terrorismo\»

La tipificación de este ataque como un delito de terrorismo y la imposición de la cadena perpetua reflejan una tendencia de la dictadura cubana de utilizar el aparato judicial para penalizar conductas bajo un estricto prisma político. Al vincular el hecho con la diáspora y la oposición en el exilio, el ejecutivo cubano busca reforzar su narrativa de un \»enemigo externo\» que amenaza la estabilidad nacional, justificando así el endurecimiento de sus políticas represivas en un contexto de profunda crisis económica, colapso de servicios y creciente descontento social.

Este caso sienta un precedente preocupante sobre la influencia de factores políticos en la calificación de los delitos dentro de la isla. La respuesta de la comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos será clave para monitorear el uso de figuras penales excepcionales, como el terrorismo, para castigar de manera desproporcionada actos que, sin restarles gravedad penal, son procesados con una clara intencionalidad de escarmiento político y control social.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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