El Ministerio de Educación Superior (MES) ha convocado a todas las instituciones de educación superior de la isla a participar en el \»Ejercicio Bastión Estudiantil Universitario\», una jornada que combina el entrenamiento militar con la adoctrinación política y la actualización obligatoria de los registros militares de los alumnos.
Bajo la coordinación del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) y el Ministerio del Interior (MININT), la dictadura cubana ha diseñado esta movilización nacional que se llevará a cabo este 27 de marzo. Las actividades, enmarcadas en el centenario del natalicio de Fidel Castro, incluyen prácticas de tiro con fusiles AKM, lanzamiento de granadas y ejercicios sanitarios. Universidades como la de Matanzas han ordenado a los estudiantes asistir con vestuario adecuado para sesiones en campos de tiro y estaciones de bomberos, evidenciando el nivel de militarización que han alcanzado los campus académicos.
Más allá del adiestramiento físico, el gobierno cubano impone un estricto control administrativo e ideológico. La convocatoria exige fomentar un \»ambiente político-ideológico\» revolucionario y antiimperialista, así como la actualización del registro militar para todos los estudiantes, incluidos los de nuevo ingreso. El MINFAR justifica esta iniciativa bajo la doctrina de \»guerra de todo el pueblo\», con el objetivo declarado de formar profesionales \»fieles\» al régimen y dispuestos a integrarse en las Milicias de Tropas Territoriales (MTT).
Control social en medio de la crisis estructural
Esta militarización del sistema educativo superior ocurre en el contexto de la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. Mientras las universidades carecen de recursos básicos para la formación académica y el país sufre un éxodo migratorio sin precedentes de jóvenes que huyen de la falta de oportunidades, las autoridades de la isla priorizan la logística en ejercicios de defensa y propaganda política. La desconexión entre las necesidades reales de la ciudadanía y las prioridades del ejecutivo cubano queda al descubierto en estas directrices que integran el entrenamiento castrense en el calendario académico oficial.
La integración de estas prácticas en la educación superior refleja la intención del régimen de perpetuar su modelo de control social desde las aulas. Ante el creciente rechazo interno y la escrutinio de la comunidad internacional por las violaciones a los derechos humanos, la dictadura cubana responde endureciendo su aparato represivo y utilizando a los estudiantes como piezas de su maquinaria ideológica, comprometiendo gravemente el futuro y la autonomía de la educación en la isla.