Dos medallas olímpicas cubanas, un oro en voleibol de Atlanta 1996 y una plata en béisbol de Sídney 2000, están a la venta en eBay por 140.000 dólares, coincidiendo con el reciente debate parlamentario sobre la monetización del deporte en la isla, donde se omitió el éxodo de estos galardones históricos debido a la crisis económica.
La oferta en la plataforma de comercio electrónico eBay incluye un \»paquete\» de dos preseas históricas que alguna vez simbolizaron el orgullo nacional impulsado por el Estado. La primera corresponde al oro conquistado por las \»Morenas del Caribe\» en Atlanta 1996, un equipo legendario dirigido por Eugenio George que derrotó a China en la final. La segunda es la medalla de plata del equipo cubano de béisbol en Sídney 2000, tras caer 4-0 ante Estados Unidos. El vendedor, establecido en España, no ha revelado la identidad de los atletas originales que decidieron desprenderse de los metales para aliviar sus penurias financieras.
Este caso no es un hecho aislado. La casa de subastas estadounidense RR Auction, con sede en Boston, recientemente comercializó otra presea dorada perteneciente al boxeador Yuriorkis Gamboa, obtenida en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, por 14.619 dólares. En el mismo remate se adjudicó una medalla de plata del béisbol cubano de Sídney 2000 por 3.750 dólares, así como un bronce de voleibol de Montreal 1976 en 5.000 dólares, sin precisar a qué atletas correspondieron estas últimas condecoraciones. Quedó pendiente de venta, además, una plata del béisbol nacional en Pekín 2008.
El silencio institucional sobre el colapso deportivo
La comercialización de estos símbolos deportivos expone la profunda crisis estructural que atraviesa la isla y el fracaso de la política de abolición del profesionalismo impuesta de manera arbitraria hace más de seis décadas por la dictadura cubana. Durante el reciente quinto período de sesiones de la X Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, los diputados abordaron la necesidad de \»monetizar\» el deporte, una medida que replica la forzada dolarización de la economía nacional. Sin embargo, en ningún momento el ejecutivo cubano aludió a la penosa imagen de los atletas \»revolucionarios\» viéndose obligados a vender su gloria olímpica en el extranjero para sobrevivir.
Para el gobierno cubano, la venta clandestina de estas condecoraciones representa un duro golpe a la narrativa oficial que durante años utilizó el deporte como vitrina internacional para enaltecer el sistema político. Mientras el régimen de La Habana intenta implementar reformas tardías para retener al talento nacional frente a la masiva migración, el mercado negro de gloria olímpica seguirá en aumento. La pérdida material de estos trofeos no solo refleja el empobrecimiento extremo de los atletas, sino el agotamiento definitivo de un modelo que priorizó la ideología sobre el bienestar y la libertad de sus ciudadanos.