La vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la destitución de la ciudadana cubana Leticia Gómez Hernández del Ministerio de Turismo. Su reemplazo será Daniella Cabello, hija del alto dirigente chavista Diosdado Cabello, en un movimiento que reconfigura las lealtades dentro del gabinete y marca un aparente retroceso en la injerencia de La Habana sobre la administración caraqueña.
Gómez Hernández, quien mantenía estrechos vínculos tanto con el sector duro del chavismo como con el primer ministro del régimen de La Habana, Manuel Marrero, había asumido el cargo en agosto de 2024 durante una reestructuración impulsada por Nicolás Maduro. Su salida se produce apenas días después de su aparición pública en la apertura del año judicial, donde se discutió una Ley de Amnistía, lo que evidencia la volatilidad de las figuras tecnocráticas insertadas por el gobierno cubano en el aparato estatal venezolano.
Tráfico de influencias y la crisis de subsistencia en la isla
Antes de su nombramiento como ministra, la funcionaria se desempeñaba como viceministra de Turismo Internacional. Investigaciones periodísticas han señalado a Gómez Hernández como una pieza clave en el lucrativo negocio de los viajes de ciudadanos cubanos a la isla de Margarita. Estos desplazamientos eran promovidos bajo el pretexto de \»oportunidades de negocios\», pero funcionaban en la práctica como una vía desesperada para que los isleños adquirieran bienes de primera necesidad —escasos en Cuba debido al colapso económico— y los revendieran en el mercado negro tras su regreso.
Esta dinámica comercial refleja la profunda crisis estructural que atraviesa la dictadura cubana. Mientras la inflación galopante y el desabastecimiento crónico asfixian a la población, las autoridades de la isla han delegado en esquemas de subsistencia transnacionales la responsabilidad de proveer alimentos y productos básicos a sus ciudadanos. La remoción de Gómez Hernández corta de tajo una de las válvulas de escape que el ejecutivo cubano había articulado dentro del entramado burocrático venezolano para aliviar la presión social interna.
La designación de Daniella Cabello en reemplazo de la funcionaria cubana sugiere un reordenamiento de las cúpulas de poder en Caracas, priorizando los intereses familiares del chavismo frente a la presencia cubana en áreas estratégicas. Para la ciudadanía cubana, este movimiento institucional no solo representa el fin de un canal informal de abastecimiento, sino que agrava el panorama de escasez, dejando a la población más vulnerable ante las políticas económicas fallidas y profundizando el aislamiento que impulsa el actual éxodo migratorio.