Miércoles, 22 de julio de 2026
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Derechos humanos

Expolicía cubano denuncia abandono estatal y pide a los agentes no reprimir a la población: \»La gente no aguanta más\»

Marino Garlobo Reyes, quien sirvió en la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) durante años, ha roto su silencio para evidenciar el engaño institucional del régimen de La Habana y exigir a los uniformados que cesen la violencia contra una ciudadanía sumida en la peor crisis estructural de las últimas décadas.

Garlobo Reyes llegó a la capital hace 25 años desde el oriente del país con la promesa de obtener una vivienda y mejor calidad de vida al incorporarse a la institución, un compromiso que, asegura, nunca se cumplió. Graduado como jefe de sector en la academia policial de Valle Grande con uno de los mejores expedientes de su promoción, fue destinado al complejo barrio habanero de Jesús María. Sin embargo, su carrera se truncó al comenzar a cuestionar las órdenes de sus superiores y negarse a detener de manera arbitraria a vendedores ambulantes, personas ciegas y ciudadanos con discapacidad. Esta confrontación con los métodos represivos derivó en su baja definitiva y en el estigma laboral que le impide conseguir empleo por haber sido expulsado del Ministerio del Interior.

Actualmente, el expolicía reside en un edificio con graves daños estructurales que alberga a más de 60 personas en riesgo inminente de derrumbe. A esta precariedad habitacional se suman sus complicaciones de salud. Padece isquemia cerebral transitoria y ha sido incapaz de conseguir los medicamentos para su tratamiento. Garlobo Reyes detalló que estuvo ingresado en el Hospital Universitario General Calixto García, pero tuvo que abandonar el centro debido al deterioro de las instalaciones y la falta absoluta de fármacos. \»Le estoy pidiendo al Estado que se proyecte por estas cosas, pero no hay quien dé la cara. No les importa\», lamentó ante la inacción de las autoridades de la isla.

Instrumentalización de las fuerzas del orden y crisis sistémica

El testimonio del exagente expone cómo el colapso económico y social también afecta a las filas encargadas del control ciudadano. Garlobo Reyes sostiene que muchos policías son reclutados en zonas rurales mediante falsas promesas de bienes y beneficios, para luego someterse a bajos salarios, hambre y meses de separación familiar que destruyen sus hogares. \»El policía no tiene ni voz ni voto. Es un instrumento y pasa trabajo igualito que todo el mundo\», señaló. En este sentido, acusó a la alta dirigencia de disfrutar de privilegios, cuentas bancarias en el extranjero y educación universitaria para sus hijos, mientras utilizan a los agentes para \»dar el frente de batalla\» frente a un pueblo que está \»muerto de hambre\».

Frente a este escenario de apagones prolongados, desabastecimiento alimentario y deterioro generalizado de los servicios, el expolicía dirigió un mensaje directo a sus excompañeros para que depongan la actitud represiva. \»A los policías les digo que entiendan la situación del pueblo, que no los repriman, que no los ataquen. La gente no aguanta más, está estresada por la situación, no hay comida, no hay nada\», expresó. Esta declaración refleja una fractura social que la dictadura cubana intenta silenciar, pero que se hace cada vez más evidente. El descontento ha permeado incluso a quienes alguna vez fueron pilares del aparato estatal, augurando un escenario de tensión creciente donde la presión ciudadana y la insatisfacción interna podrían redefinir el futuro político de la nación.

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Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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