Lunes, 14 de septiembre de 2026
ÚLTIMA HORA
Cultura

A pocos metros de mi puerta se ensayaba el “11J”

A pocos metros de mi puerta se ensayaba el “11J”

1>El 11J se ensaya en Miami: estrenarán musical sobre las protestas que conmovieron a Cuba

El director y dramaturgo Yeandro Tamayo llevará al escenario del Teatro Trail de Miami la obra \»11J: El día que el pueblo cantó\», un musical que reconstruye desde la libertad creativa las jornadas de protestas del 11 de julio de 2021 en Cuba. Concebida y ensayada durante meses en un apartamento del sur de la Florida, la propuesta escénica busca visibilizar las vidas, los miedos y los sueños de quienes salieron a las calles para exigir libertad y terminar enfrentando la maquinaria represiva del régimen de La Habana.

En un condominio cercano al restaurante Versailles, uno de los puntos de referencia más emblemáticos de la comunidad cubana en el exilio, durante meses se gestó silenciosamente un proyecto que pretendía devolver a la memoria colectiva uno de los episodios más trascendentales de la historia reciente de la isla. Rostros conocidos del teatro y la televisión cubana entraban y salían de un apartamento donde se ensayaban escenas, voces y movimientos que reconstruían aquel día en que el pueblo salió a cantar y a protestar.

Detrás de aquella actividad febril estaba Yeandro Tamayo, teatrista santiaguero de vocación temprana, hijo de una madre joven y un padre maestro, cuya trayectoria lo ha llevado a trabajar a ambos lados del Atlántico. Tamayo vivió in situ las jornadas del 11 de julio de 2021 antes de partir primero hacia Madrid y luego hacia Miami, y ahora regresa a aquel momento a través del teatro, no únicamente para reconstruir los acontecimientos, sino para explorar lo que quedó después de ellos.

Un artista frente a la historia no procesada

Hay algo pausado y diáfano en la manera de conversar de Tamayo, una sencillez para expresar realidades profundas sobre el teatro y la vida misma. Cuando habla de su obra, lo hace con la convicción de quien sabe que el arte puede intervenir donde la historia todavía no termina de procesar lo ocurrido. \»Cinco años después, poder contar esta historia sobre un escenario y hacerlo con libertad tiene un significado enorme. No queríamos hacer solamente una obra sobre una protesta; queríamos contar a las personas que estaban detrás de aquel día\», explica el director.

\"Imagen\"

La propuesta, escrita y dirigida por Tamayo, \»convierte un hecho histórico reciente en una experiencia teatral contada desde la libertad creativa y realizada por artistas cubanos. Más que reconstruir los sucesos de manera documental, la obra se acerca a ellos desde las vidas de personas comunes: sus miedos, sus sueños, el amor, la familia, el humor, la música y el momento en que una sociedad siente que ya no puede seguir viviendo de la misma manera\», añade el creador.

El elenco está compuesto por Jennifer Rodríguez, Néstor Jiménez Jr., Rachel Pastor, Felito Laera y María Teresa Pina, acompañados por un amplio grupo de artistas que dinamizan el universo del espectáculo. La puesta cuenta con música original de José Antonio Alabré, coreografía de Henry Gual y diseño escenográfico de Maykel González, conformando una producción de gran formato con más de una decena de artistas en escena, música en vivo y una propuesta visual ambiciosa.

El 11J: la grieta en el muro del miedo

Para comprender la dimensión de lo que Tamayo lleva al escenario, es indispensable recordar lo que ocurrió el 11 de julio de 2021 en Cuba. Aquel día, miles de ciudadanos salieron espontáneamente a las calles en decenas de localidades de la isla, desde San Antonio de los Baños hasta Palma Soriano, para protestar contra la falta de libertades, el colapso económico, la escasez de alimentos y medicinas, y el apagón permanente que asfixiaba a la población. Fue la mayor movilización social contra la dictadura cubana en más de seis décadas.

La respuesta del poder fue inmediata y contundente. El régimen de La Habana desplegó su aparato represivo con una brutalidad que incluyó detenciones arbitrarias, actos de repudio, golpizas, juicios sumarios y condenas desproporcionadas que alcanzaron hasta 25 años de prisión para algunos manifestantes. Organizaciones de derechos humanos como Amnesty International y Human Rights Watch documentaron ampliamente las violaciones sistemáticas del debido proceso y los tratos crueles y degradantes contra los detenidos.

Las imágenes de aquellos días dieron la vuelta al mundo: ciudadanos gritando \»libertad\» y \»no tenemos miedo\», enfrentándose a paramilitares de civil y a fuerzas especiales del Ministerio del Interior. La dictadura cortó el acceso a internet para impedir la circulación de información, criminalizó la protesta social y construyó una narrativa oficial que culpaba a Estados Unidos y a la \»subversión\» externa de lo que fue, en esencia, una explosión de indignación popular generada por décadas de fracaso económico y represión política.

La crisis estructural que gestó el estallido

El 11J no fue un evento aislado ni improvisado. Fue la consecuencia directa de una crisis estructural que el gobierno cubano ha profundizado durante décadas. La isla arrastra desde hace años una inflación galopante que ha destruido el poder adquisitivo de los salarios, un desabastecimiento crónico de productos básicos que obliga a la población a pasar horas en colas interminables, un sistema de salud en ruinas que ha dejado de garantizar la atención médica básica, y un apagón energético sistemático que refleja el deterioro de la infraestructura nacional sin inversión ni mantenimiento durante generaciones.

A ello se suma un éxodo migratorio sin precedentes en la historia reciente del país. Cientos de miles de cubanos han abandonado la isla en los últimos años, atravesando el estrecho de la Florida en embarcaciones precarias o avanzando por las rutas migratorias de Centroamérica y México hacia la frontera sur de Estados Unidos. La pérdida de capital humano, de profesionales jóvenes y de familias enteras ha dejado un país envejecido, empobrecido y crecientemente desesperanzado. Las autoridades de la isla no han ofrecido soluciones estructurales, sino llamados a la disciplina, al trabajo y a la resistencia, mientras la dirigencia mantiene sus privilegios intactos.

La represión, lejos de amainar tras el 11J, se ha institucionalizado. El ejecutivo cubano ha endurecido el Código Penal con figuras como la \»sedición\» y la \»propaganda enemiga\» para criminalizar cualquier expresión de disidencia. Los presos políticos del 11J permanecen tras las rejas en condiciones denunciadas por sus familiares, mientras la censura digital y el acoso a periodistas independientes, artistas y activistas se ha intensificado como mecanismo de control social preventivo.

El teatro como archivo de la memoria

Es en este contexto que la obra de Tamayo cobra una relevancia que trasciende lo puramente artístico. \»11J: El día que el pueblo cantó\» se inscribe en una tradición creciente de producciones culturales gestadas en el exilio que buscan preservar la memoria de lo ocurrido en Cuba, en un país donde el régimen controla los medios de comunicación, los espacios culturales oficiales y las instituciones que determinan qué se puede decir, escribir o representar sobre la historia nacional.

El estreno, previsto para el próximo 17 de septiembre en el Teatro Trail de Miami, busca visibilizar también la Cuba que ríe, baila, ama, resiste y sueña, antes de conducir al espectador hacia uno de los momentos que transformaron para siempre la historia reciente de la isla. Tamayo y su equipo recuperan y reinterpretan memorias colectivas desde la libertad que otorga el estar fuera del alcance de la censura estatal, algo impensable para cualquier artista que intente abordar estos temas dentro de la isla.

Quizá por eso la obra tiene algo de esa condición inevitable del teatro: lo que parece estar ocurriendo en silencio termina tomando forma frente a nosotros. Tal como el propio 11J, que se gestó en la quietud de los hogares cubanos, en el cansancio acumulado, en el hambre y la humillación cotidiana, hasta que un día estalló en las calles con una fuerza que nadie pudo contener. La obra de Tamayo parte de un apartamento de Miami, entre ensayos, voces conocidas y café recién colado, para reconstruir aquel grito colectivo que la dictadura intentó silenciar pero que sigue resonando, cinco años después, en la memoria de un país que no ha podido olvidar.

La memoria como resistencia

Para Yeandro Tamayo, volver al 11J no significa únicamente regresar a un acontecimiento ocurrido hace cinco años. Cuando lo hace, vuelve a un momento que vivió personalmente, mira desde la distancia lo que sucedió y se pregunta qué puede hacer el teatro con aquello que la historia todavía no termina de procesar. Esa pregunta, formulada desde la libertad del exilio, es la misma que se hacen miles de cubanos dentro y fuera de la isla: qué hacer con una herida que sigue abierta, con unos presos que siguen encarcelados, con un país que sigue sangrando población y esperanza.

La comunidad internacional ha mantenido una mirada vigilante sobre la situación cubana, aunque con respuestas desiguales. Mientras el Parlamento Europeo ha aprobado resoluciones condenando la represión y exigiendo la liberación de los presos políticos, otros gobiernos y bloques han optado por la diplomacia silenciosa o por el desinterés. Entre tanto, los cubanos de a pie continúan enfrentando las consecuencias de un modelo agotado que no admite reformas sustanciales, y artistas como Tamayo continúan construyendo, desde la distancia, los archivos culturales de una memoria que el poder intenta borrar.

El musical \»11J: El día que el pueblo cantó\» llegará al escenario del Teatro Trail no solo como espectáculo, sino como acto de memoria y de resistencia cultural. En un momento en que la dictadura cubana persiste en negar, minimizar o criminalizar lo ocurrido aquel julio de 2021, el teatro se convierte en herramienta de preservación histórica y de denuncia. Las luces del escenario, encendidas en Miami, iluminarán aquello que el régimen de La Habana quiere mantener en la oscuridad: que un día el pueblo cubano salió a la calle, cantó, exigió libertad y, a pesar de la represión, no ha sido olvidado.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
Escrito por

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.