Lunes, 14 de septiembre de 2026
ÚLTIMA HORA
Derechos humanos

“Nos llevarán a juicio”: Anna Bensi y su madre enfrentarán proceso penal en Cuba

“Nos llevarán a juicio”: Anna Bensi y su madre enfrentarán proceso penal en Cuba

Dictadura cubana llevará a juicio a la activista Anna Bensi y su madre por grabar a un agente policial

La activista y creadora de contenido Anna Sofía Benítez Silvente, conocida como Anna Bensi, y su madre, Caridad Silvente, enfrentarán un proceso penal en Cuba tras la confirmación de un tribunal. Ambas serán juzgadas por el presunto delito de \»actos contra la intimidad personal y familiar\», derivado de la grabación y difusión de un funcionario policial que acudió a su domicilio para entregar una citación de la Seguridad del Estado. El caso evidencia una vez más la utilización del aparato judicial para criminalizar la autodefensa ciudadana frente a la represión estatal.

La joven de 21 años anunció a través de sus redes sociales que el tribunal confirmó el inicio del juicio, reactivando una causa que había sido archivada provisionalmente por la Fiscalía. El proceso se centra en un video publicado el pasado mes de marzo, en el que madre e hija documentaron la visita de un agente de la Policía Nacional Revolucionaria a su apartamento. El funcionario acudía para notificar a Silvente sobre una citación emitida por los órganos de la Seguridad del Estado, un trámite que suele anteceder a interrogatorios o advertencias políticas.

Según detalló Bensi, la querella formal fue presentada por el propio agente que aparece en las imágenes, argumentando haberse sentido afectado por la difusión del encuentro. \»Ya el tribunal confirmó que mi mamá y yo seremos llevadas a juicio, acusadas del delito contra la intimidad personal y familiar\», escribió la activista. Desde su perspectiva, la decisión de grabar y exponer el momento respondió estrictamente a una medida de protección frente a la actuación de las autoridades, ante la vulnerabilidad en la que se encuentran los ciudadanos que se enfrentan al aparato represivo.

El origen de esta persecución legal se remonta al 10 de marzo, fecha en la que ocurrieron los hechos. Tras la publicación del video, las autoridades de la isla iniciaron una investigación contra ambas mujeres. Sin embargo, el 13 de abril, la Fiscalía General de la República dispuso el archivo definitivo del expediente al considerar que el supuesto delito no podía ser perseguido de oficio, requiriendo que la presunta víctima presentara una querella directa ante los tribunales.

Aunque la resolución fiscal parecía concluir el episodio, dejaba abierta la puerta para que el procedimiento fuera retomado si el agente iniciaba formalmente la acción judicial. Ese escenario se materializó a comienzos de julio, cuando Bensi informó que el policía había interpuesto la querella, sometiendo nuevamente a la familia a la incertidumbre y al acoso legal. El régimen de La Habana ha encontrado en este recurso un mecanismo para mantener la presión sobre la activista sin tener que asumir directamente la responsabilidad institucional de la acusación.

La criminalización de Bensi no se limita a este proceso judicial. Con apenas 21 años, se ha consolidado como una de las voces más visibles del activismo cívico en la isla, lo que le ha valido un amplio catálogo de medidas de hostigamiento por parte de la dictadura cubana. En los últimos meses, ha documentado vigilancia permanente frente a su vivienda, interrogatorios recurrentes, restricciones de movimiento, cortes arbitrarios del servicio de internet y telefonía, así como regulación migratoria que le impide salir del país.

Además de la persecución directa, las presiones de la Seguridad del Estado han trascendido el ámbito personal para afectar su sustento económico, provocando su despido laboral. A pesar de las amenazas constantes contra ella y su madre, Bensi ha reiterado su compromiso de continuar utilizando sus plataformas digitales para denunciar la realidad nacional y exigir el respeto al derecho a la libre expresión, acompañando sus publicaciones con etiquetas como #NoHayDelito y #AbajoLaDictaduraCubana.

Contexto: La judicialización de la disidencia en Cuba

El caso de Anna Bensi y su madre no es un hecho aislado, sino que se inscribe en la estrategia sistemática del gobierno cubano de utilizar el sistema penal para amedrentar y silenciar a los críticos. La dictadura cubana ha perfeccionado en las últimas décadas el uso de figuras delictivas ambiguas —como el \»atentado\», \»desacato\» o \»actos contra la intimidad\»— para procesar a activistas, periodistas y artistas que documentan abusos de poder o participan en protestas pacíficas. Esta criminalización busca desincentivar la labor de empoderamiento ciudadano y evitar la viralización de las violaciones de derechos humanos.

La represión selectiva y judicializada ocurre en medio de la profunda crisis estructural que atraviesa la isla. La inflación galopante, el colapso de los servicios públicos básicos —como el suministro eléctrico y la atención médica— y el desabastecimiento generalizado han generado un descontento social sin precedentes. Ante la incapacidad del ejecutivo cubano para ofrecer soluciones a la crisis económica, la respuesta oficial ha sido el endurecimiento del control social y la represión, cerrando cualquier espacio para la exigencia de derechos.

Este clima de hostigamiento continuo ha sido uno de los principales catalizadores del masivo éxodo migratorio que ha vaciado a Cuba de una gran parte de su juventud. Sin embargo, aquellos que deciden quedarse y continuar el activismo cívico, como Bensi, se convierten en objetivos prioritarios de la maquinaria represiva del Estado. La vigilancia y los procesos judiciales fabricados funcionan como advertencia para el resto de la sociedad civil de los costos personales y legales de oponerse al régimen.

Implicaciones y respuestas futuras

La inminencia de un juicio contra Anna Bensi y Caridad Silvente envía un mensaje escalofriante sobre el estado de los derechos ciudadanos en Cuba. Si el simple hecho de grabar a un funcionario en ejercicio de sus funciones públicas en la puerta de la casa de uno es tipificado como delito, se anula de facto la capacidad de la ciudadanía para protegerse frente a posibles arbitrariedades o abusos de la fuerza estatal. El proceso judicial se convierte así en un instrumento de censura previa.

Para la comunidad internacional y las organizaciones de derechos humanos, este caso representa una nueva prueba de la violación sistemática de las garantías procesales y la libertad de expresión en la isla. La atención que se preste a este juicio será crucial para medir la voluntad real de los actores diplomáticos de exigir al régimen de La Habana el respeto a los compromisos internacionales en materia de derechos humanos. Mientras tanto, la sociedad civil cubana continúa esperando justicia en un sistema diseñado para garantizar la impunidad del poder.

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya
Escrito por

Equipo Editorial Reporte Cuba Ya

Equipo editorial de Reporte Cuba Ya, medio digital independiente especializado en noticias de Cuba. Cubrimos politica, derechos humanos, economia, feminicidios, presos politicos, oposicion y la crisis humanitaria en la isla. Nuestro compromiso es la veracidad, la independencia editorial y el rigor periodistico.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.