Miércoles, 22 de julio de 2026
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Cuba se sume en la oscuridad: el 58% del territorio sufre cortes eléctricos ante el nuevo colapso del sistema energético

La Unión Eléctrica (UNE) de Cuba confirmó un déficit de generación cercano a los 1.955 megavatios (MW) que mantendrá sin servicio al 58% del territorio nacional durante el horario de mayor consumo. La desconexión de la unidad ocho de la termoeléctrica Máximo Gómez agrava una crisis que supera las 20 horas de cortes en el oriente de la isla y evidencia el profundo deterioro estructural del sector bajo la gestión del régimen de La Habana.

De acuerdo con los datos ofrecidos por la empresa estatal, la capacidad máxima prevista para el horario pico es de apenas 1.475 MW, frente a un requerimiento estimado de 3.400 MW. Este descalabro se materializó tras la salida del sistema de la Unidad 8 de la CTE Máximo Gómez debido a problemas de instrumentación en su turbina, lo que anuló el impacto de la reincorporación de la Unidad 5 en la madrugada. En la actualidad, un total de siete unidades termoeléctricas permanecen fuera de servicio, sumadas a la paralización de decenas de motores de generación distribuida por la escasez crónica de combustibles y lubricantes.

Las fallas técnicas se extienden a otras instalaciones vitales del sistema. El ejecutivo cubano reporta averías en la Unidad 2 de la CTE Felton y en la Unidad 3 de la CTE Antonio Maceo. A esto se suman los mantenimientos programados en la Unidad 6 de la CTE Mariel, las unidades 2 y 3 de la CTE Santa Cruz, y la Unidad 4 de la CTE Carlos Manuel de Céspedes en Cienfuegos. Este extenso inventario de plantas inoperativas refleja el envejecimiento de una infraestructura que las autoridades de la isla han sido incapaces de modernizar.

Impacto social y colapso de servicios básicos

Las consecuencias para la población son devastadoras. Mientras en las provincias orientales los cortes de electricidad superan las 20 horas diarias, en La Habana los apagones alcanzan hasta 10 horas. Esta debacle energética, que se arrastra de manera aguda desde mediados de 2024, trasciende la mera falta de iluminación: colapsa el suministro de agua potable y compromete severamente el sistema sanitario en medio de una aguda crisis epidemiológica. La falta de energía es el reflejo directo de la mala gestión gubernamental y de una economía centralizada que ha empujado a la isla hacia la inflación, el desabastecimiento generalizado y un éxodo migratorio sin precedentes.

La incapacidad de la dictadura cubana para garantizar el funcionamiento del Sistema Electroenergético Nacional profundiza el agotamiento de la población en un país donde la represión sistemática impide la organización de protestas ciudadanas. El panorama a futuro apunta a un agravamiento de las condiciones de vida, con un régimen que prioriza el control político sobre la inversión en infraestructura civil. Mientras la cúpula del poder evita rendir cuentas democráticamente, los cubanos continúan sufriendo las consecuencias de un colapso sistémico que parece no tener solución a corto plazo.

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reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

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