Un joven recluta de 19 años perdió la vida tras la detonación de un cohete durante unas prácticas con armamento real en la provincia de Guantánamo, sumándose a la creciente lista de fallecidos bajo el Servicio Militar Obligatorio (SMO) en la isla.
Eldis Leyva Nieves, natural de Ocujal del Turquino en Santiago de Cuba, cumplía su servicio en la Unidad Militar 2431 de la Brigada de la Frontera. Según reportes de la prensa independiente y activistas en redes sociales, el accidente ocurrió en un campo de tiro cuando un cohete explotó en el aire, proyectando fragmentos contra los militares que participaban en el ejercicio. El impacto dejó herido también al capitán Eduardo Maturel García, quien permanece ingresado con lesiones de menor gravedad.
Tras resultar gravemente herido en la tarde, Leyva Nieves fue trasladado de urgencia al Hospital General Docente Dr. Agostinho Neto, donde falleció poco después de las seis y media de la tarde. El cuerpo del joven permaneció en la morgue a la espera de la llegada de su padre, quien reside en Venezuela, generando una profunda consternación en su comunidad natal, donde sus progenitores son reconocidos docentes. Hasta el momento, las autoridades de la isla no han emitido un comunicado oficial detallando las causas técnicas de la explosión ni las responsabilidades del mando en el operativo.
Opacidad institucional y crisis del Servicio Militar
El deceso de Eldis no es un caso aislado, sino que refleja una crisis profunda en el sistema militar cubano. De acuerdo con documentación de la organización legalista Cubalex, al menos otros 18 jóvenes han muerto en lo que va de 2025 mientras cumplían con el SMO. Las causas reportadas abarcan desde accidentes operativos en el Cuerpo de Prevención y negligencias médicas, hasta disparos y autolesiones. Familiares y organizaciones de la sociedad civil advierten que este periodo, lejos de ser una etapa formativa, se ha convertido en un entorno de vulnerabilidad, abusos y riesgo constante para los adolescentes reclutados.
Frente a la repetición sistemática de estas tragedias, el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR) mantiene una política de absoluto silencio informativo. Esta omisión por parte de la dictadura cubana ha profundizado el reclamo social por la transparencia y el fin inmediato del carácter obligatorio del servicio militar. La falta de rendición de cuentas evidencia, una vez más, la desprotección en la que se encuentran los ciudadanos frente a un aparato estatal que prioriza el control y la militarización por encima de la vida y la integridad de los jóvenes cubanos.