El médico y ex preso político Oscar Elías Biscet publicó una columna en el diario USA Today en la que describe la profunda emergencia energética y social que atraviesa Cuba, responsabilizando directamente al régimen de La Habana por el colapso del país, la represión sistemática y el éxodo migratorio. Desde la capital cubana, el activista hizo un llamado a la comunidad internacional para que deje de justificar a los gobernantes de la isla y asuma una postura crítica frente a la realidad nacional.
En su texto, Biscet relata las precarias condiciones en las que redactó el artículo, a la luz de una linterna debido a los constantes apagones que sufre la red eléctrica nacional. El opositor, quien formó parte del Grupo de los 75 durante la Primavera Negra de 2003 y pasó más de una década en celdas de aislamiento, asegura que esta es la peor crisis que ha presenciado en su vida. A pesar de haber sido liberado en 2011 tras negociaciones con la Iglesia Católica, el médico denunció que la policía política mantiene una vigilancia estrecha sobre él, con detenciones arbitrarias y operativos de hostigamiento continuo, prácticas habituales de la dictadura cubana contra quienes disienten.
Dirigiéndose a quienes fuera de la isla mantienen una visión romántica del proceso revolucionario, el activista pidió que \»dejen de poner excusas a los hombres que dirigen mi país\». En su análisis, Biscet desmantela el argumento oficial que culpa exclusivamente al embargo de Estados Unidos por la situación nacional. El ejecutivo cubano, señala, tomó decisiones soberanas para prohibir los partidos políticos, encarcelar opositores y reprimir manifestaciones pacíficas, mientras la cúpula gubernamental disfruta de privilegios y la población sufre escasez de alimentos básicos y medicinas.
Represión al 11J y colapso social
El artículo evoca las protestas populares del 11 de julio de 2021, cuando miles de cubanos salieron a las calles para exigir libertades. La respuesta de las autoridades de la isla fue la criminalización y la imposición de severas penas de prisión a cientos de manifestantes. Biscet subraya que estos ciudadanos no eran agentes extranjeros, sino cubanos comunes que habían perdido la esperanza ante el incesante deterioro de la calidad de vida. Esta falta de expectativas ha derivado en un éxodo masivo sin precedentes, donde la gran mayoría de los jóvenes en la isla tienen como único proyecto de futuro emigrar, profundizando la crisis demográfica y social del país.
Finalmente, el fundador del Proyecto Emilia enfatizó que Cuba debe ser observada desde la experiencia de sus habitantes y no desde teorías ideológicas o intereses económicos externos. Su llamado cobra especial relevancia en un contexto de agudización de la crisis energética y un incremento de la protesta ciudadana en diversos municipios. Las declaraciones de Biscet ponen de relieve la urgencia de que la comunidad internacional condicione su acercamiento diplomático al respeto por los derechos humanos, exigiendo al gobierno cubano garantías para la libre expresión, la libertad de culto y el derecho a elegir representantes mediante sufragios democráticos, condiciones indispensables para superar la crisis estructural que asola a la nación.