La activista cubana Rosa María Payá Acevedo recibió este lunes las llaves de la ciudad de Miami de manos del alcalde Francis Suárez, un reconocimiento que aprovechó para reiterar su exigencia de libertad para los presos políticos en Cuba y convocar a una jornada mundial de protestas contra el régimen de La Habana el próximo 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos.
Durante la ceremonia, Payá Acevedo —hija del fallecido líder opositor Oswaldo Payá y fundadora de la iniciativa Cuba Decide— calificó el gesto como un honor cargado de \»gratitud y responsabilidad\». En sus declaraciones públicas, la activista agradeció al gobierno local de Miami por ser \»refugio para tantos cubanos\» y dedicó el galardón a su entorno familiar y a los activistas que sostienen su labor en favor de una transición democrática en la isla mediante un plebiscito vinculante y el fin del sistema de partido único.
Al amparo de este reconocimiento, la opositora hizo un llamado a la diáspora y a la ciudadanía dentro de la isla a manifestarse frente a sedes diplomáticas de la dictadura cubana en diversas capitales del mundo. Payá advirtió que el país atraviesa \»la peor catástrofe humanitaria de los últimos 60 años\», una crisis estructural marcada por el colapso de los servicios públicos, la inflación galopante, el desabastecimiento y un éxodo migratorio sin precedentes, responsabilizando directamente al poder vigente de esta emergencia.
Una voz crítica con respaldo internacional
El perfil internacional de Payá se ha consolidado en los últimos meses. A finales de junio, fue elegida para integrar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), una candidatura impulsada por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Su designación representó un respaldo explícito de la comunidad democrática a las voces disidentes y un revés diplomático para las autoridades de la isla, que históricamente han intentado silenciar las denuncias sobre violaciones de derechos humanos, censura y persecución política.
Las convocatorias para el 10 de diciembre buscan enviar un mensaje de unidad y presión internacional. La activista enfatizó que el objetivo de estas movilizaciones es demostrar que los cubanos \»están listos para recuperar su libertad\» y que la ciudadanía no está abandonada a su suerte frente a la represión estatal. El impacto de esta jornada podría marcar un nuevo punto de inflexión en la exigencia de rendición de cuentas al ejecutivo cubano y fortalecer la plataforma de apoyo a las víctimas de la crisis política y social dentro y fuera de la isla.