Miércoles, 22 de julio de 2026
ÚLTIMA HORA
Derechos humanos

Seguridad del Estado amenaza con prisión al director del medio independiente Amanecer Habanero

El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) denunció la citación y posterior interrogatorio del periodista Austin Llerandi, director del boletín comunitario Amanecer Habanero. Durante el encuentro en la estación policial de Marianao, un agente de la dictadura cubana amenazó al comunicador con enviarlo a prisión por su labor informativa, llegando a utilizar el embarazo de su esposa como herramienta de intimidación psicológica.

El hostigamiento contra Llerandi se materializó cuando se presentó en la unidad policial de Marianao, tras ser citado bajo el pretexto de abordar un supuesto \»tema de seguridad\». Durante más de una hora, un oficial identificado como Rodrigo exhibió un documento que presentó como un expediente de instrucción penal contra el comunicador. El agente acusó al periodista de incurrir en un \»delito contra la seguridad del Estado\» por su participación en la elaboración y distribución del boletín independiente, del cual tenía almacenada la edición más reciente en su teléfono.

La represión escaló a niveles de crueldad personal cuando el oficial le espetó la frase: \»Si distribuyes el boletín, la próxima llamada mía dale un beso a tu mujer en la barriga, que vas preso\», en alusión a la esposa embarazada de Llerandi. Las amenazas no se limitaron al director del medio; el régimen de La Habana desplegó un dispositivo de vigilancia sobre su entorno familiar. Un día antes del interrogatorio, el mismo agente se presentó en el domicilio del padre del periodista, Lázaro Llerandi Capote, para conocer su paradero y detallar con precisión los movimientos de la pareja, incluyendo la frecuencia de sus visitas al hospital por control prenatal.

Intimidación sistemática contra la prensa no oficial

El acoso también se extendió al resto del equipo de Amanecer Habanero. Según relató el periodista, el oficial aseguró que las autoridades tienen \»ubicados\» a todos los integrantes de la publicación, conociendo sus direcciones y rutinas diarias, lo que constituye una amenaza velada de procesamiento penal para todo el colectivo. El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE), adscrito al ICLEP, calificó estos hechos como mecanismos de intimidación diseñados para paralizar el trabajo informativo y exigió el cese inmediato del hostigamiento contra el comunicador y sus allegados.

Este episodio de persecución política encaja en la política sistemática de la dictadura cubana para asfixiar cualquier intento de periodismo independiente. En medio de una crisis estructural aguda, inflación galopante y un éxodo migratorio sin precedentes, el control de la narrativa se ha vuelto prioritario para las autoridades de la isla. La criminalización de la libre expresión y el uso de la intimidación contra los familiares de los comunicadores son tácticas recurrentes para sembrar el terror y evitar que la ciudadanía acceda a información no filtrada por el aparato estatal.

Las implicaciones de este caso recaen directamente sobre la responsabilidad de la comunidad internacional. Organismos de derechos humanos han sido llamados a dar seguimiento a esta denuncia, en un contexto donde la falta de garantías democráticas en Cuba exige una mirada externa constante. La continuidad de estas prácticas represivas no solo compromete la integridad de periodistas como Llerandi, sino que evidencia la fragilidad de un sistema que depende del silencio forzado para sostener su autoridad.

reportecubaya
Escrito por

reportecubaya

Periodista de Reporte Cuba Ya. Cubre noticias de la isla con enfoque en derechos humanos, política y economía cubana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Mantente Informado

Recibe las noticias más importantes de Cuba directamente en tu correo.