La Unión Eléctrica (UNE) reconoció un déficit de generación que mantendrá sin servicio a casi la mitad del país, en medio de una crisis energética que evidencia la incapacidad de las autoridades de la isla para garantizar servicios básicos.
La empresa estatal informó que la interrupción del servicio se extendió durante las 24 horas del viernes y continuó durante la madrugada del sábado, alcanzando un pico de desconexión de 1.692 megavatios (MW). Para la jornada nocturna, se estima una demanda de 3.350 MW frente a una disponibilidad de apenas 1.780 MW, lo que genera un déficit de 1.570 MW y obligará a cortar el suministro a 1.640 MW, afectando al 49% de la geografía nacional.
Las causas de este colapso incluyen averías en múltiples centrales termoeléctricas clave, como la Unidad 2 de Felton, la 6 de Diez de Octubre, la 8 de Mariel y la 3 de Renté. A esto se suman mantenimientos programados en las plantas de Santa Cruz y Carlos Manuel de Céspedes. Sin embargo, la situación es agravada por la escasez de insumos: 595 MW están fuera de servicio por la falta de combustible y lubricantes, dejando inoperantes a 43 centrales de generación distribuida, mientras otros 505 MW sufren limitaciones térmicas.
Una crisis que refleja el deterioro estructural de la isla
Las afectaciones no se distribuyen de manera equitativa. Mientras en las provincias orientales los cortes superan las 20 horas diarias, en La Habana los apagones alcanzan las 10 horas. Esta crisis energética, que se profundiza desde mediados de 2024, es el resultado directo de décadas de mala gestión por parte de la dictadura cubana, que ha operado sin control democrático y ha priorizado el aparato represivo sobre el mantenimiento de la infraestructura básica. El régimen de La Habana ha demostrado una incapacidad sistémica para modernizar el parque generador, descargando el peso de la ineficiencia burocrática sobre la población civil.
El panorama eléctrico augura un agravamiento de las condiciones de vida, con impactos directos sobre la ya precaria economía doméstica, la conservación de alimentos y el sistema de salud pública. Ante la inacción del gobierno cubano para ofrecer soluciones a corto plazo, la ciudadanía se enfrenta a la incertidumbre de un colapso de los servicios públicos que amenaza con profundizar el éxodo migratorio y la frustración social, en medio de la indiferencia de los aliados internacionales del ejecutivo cubano.