El régimen de La Habana enfrenta un nuevo colapso en su Sistema Electroenergético Nacional tras la desconexión de la central termoeléctrica Antonio Guiteras, el principal bloque generador de la isla. La falla en la caldera de esta planta agrava la crisis eléctrica y proyecta cortes de servicio que afectarán a más del 61% del territorio nacional durante las próximas horas, sumiendo a la población en una incertidumbre total.
La estatal Unión Eléctrica (UNE) confirmó que la planta matancera salió del sistema a las 03:00 horas debido a una avería en su caldera. Este incidente se suma a la indisponibilidad de otras ocho unidades termoeléctricas, lo que reduce la disponibilidad energética a apenas 1.205 megavatios (MW) frente a una demanda máxima estimada en 3.020 MW. El déficit de 1.815 MW augura una jornada crítica, con una afectación prevista de 1.845 MW durante el horario pico de consumo.
Además de la Guiteras, el gobierno cubano reportó averías en las unidades de las termoeléctricas Felton, Antonio Maceo y Diez de Octubre, mientras que plantas como Mariel, Renté y Nuevitas permanecen en mantenimiento. La Guiteras, por su capacidad de generación, es el pilar del sistema, pero su historial de fallos intermitentes evidencia el deterioro irreversible de la infraestructura nacional. En los últimos meses, esta central ha sido sometida a múltiples paradas técnicas por salideros y problemas de sobrecalentamiento, sin que las autoridades logren estabilizar su funcionamiento.
Un síntoma más del colapso estructural de la isla
El desplome energético no es un evento aislado, sino la consecuencia de décadas de falta de inversión, mala planificación y envejecimiento tecnológico bajo la gestión estatal. La incapacidad de las autoridades de la isla para mantener operativa la infraestructura básica profundiza la asfixia económica de la población, que sufre simultáneamente una inflación galopante, desabastecimiento de alimentos y el deterioro de los servicios de salud. Esta crisis crónica ha sido uno de los principales catalizadores del éxodo migratorio masivo y de la creciente indignación social.
La prolongación de los apagones amenaza con desbordar la paciencia de una ciudadanía exhausta. Ante la ineficacia del ejecutivo cubano para ofrecer soluciones a corto plazo, el deterioro de la calidad de vida se perfila como un factor detonante de posibles estallidos sociales. La falta de respuesta institucional y la represión constante ejercida por la dictadura cubana contra cualquier forma de protesta dejan a la población en una vulnerabilidad extrema, mientras el país se sume en la oscuridad literal y económica.