El gobierno cubano arrancará el próximo 1 de septiembre el curso escolar 2026-2027 con una cobertura de apenas el 73% de maestros titulados y una producción de uniformes que no supera el 12% de la demanda nacional, evidenciando el profundo deterioro del sistema educativo en medio de la crisis estructural que atraviesa la isla.
La ministra de Educación, Naima Trujillo Barreto, reconoció que la falta de personal docente obligará a completar las plantillas con estudiantes universitarios, profesionales reubicados de otros sectores y jubilados. Para maquillar el déficit, el ejecutivo cubano aplicará la Resolución 10, una medida que permite sobrecargar a los profesores actuales, pagando horas adicionales e incluso asignando a un mismo docente en distintas instituciones. La situación es especialmente crítica en La Habana, donde las autoridades han tenido que reincorporar a unos 3.000 maestros provenientes de otras provincias para intentar cubrir la demanda capitalina.
Uniformes y alimentación: la transferencia de la crisis a las familias
La escasez de uniformes escolares, un problema que se arrastra desde hace tres cursos, volverá a marcar el inicio de las clases. La producción industrial de agosto apenas cubrió el 12% de la demanda de primaria y se situó por debajo de esa cifra en secundaria. Durante su intervención, la titular de Educación atribuyó el desabastecimiento al supuesto \»cerco petrolero\» de Estados Unidos, ignorando la ineficiencia del régimen de La Habana y la falta de combustible, electricidad y capacidad de importación. Ante la imposibilidad de garantizar las prendas, las autoridades de la isla flexibilizarán el dress code, entregarán telas cortadas para que las familias confeccionen los uniformes y recurrirán a organizaciones comunitarias para reparar ropa usada.
La organización del calendario académico quedará supeditada a las precarias condiciones energéticas, alimentarias y de transporte de cada territorio. La cantidad de horas lectivas, los seminternados y la presencialidad dependerán de las posibilidades reales de cada municipio. En materia de alimentación, el Ministerio solo ha priorizado los primeros 15 días del curso para los centros internos, trasladando la responsabilidad del sustento a padres, vecinos, gobiernos locales y empresas estatales y privadas. Esta fragmentación educativa refleja la incapacidad del sistema para garantizar servicios básicos, profundizando las desigualdades entre provincias.
El inicio de este curso evidencia la descomposición de uno de los pilares que la dictadura cubana históricamente ha utilizado como carta de presentación internacional. La dependencia de la improvisación, la sobrecarga laboral de los pocos maestros que quedan y el traslado de responsabilidades estatales a la ciudadanía auguran un año académico de baja calidad y profundas deficiencias. Ante la falta de perspectivas y el continuo colapso de los servicios públicos, el deterioro educativo se suma a las causas que siguen impulsando el masivo éxodo migratorio de jóvenes y profesionales hacia el exterior.