La diputada y directora del CENESEX, Mariela Castro Espín, figura como parte del consejo asesor de la coalición Internacional Progresista, que organiza una expedición marítima hacia la isla. La iniciativa, centrada en el discurso contra el embargo, omite la crisis de derechos humanos y la política de exclusión que el gobierno cubano mantiene contra sus propios ciudadanos en el exilio.
La anunciada flotilla \»Nuestra América\», impulsada por la Internacional Progresista, cuenta en su estructura de dirección con una figura clave del régimen de La Habana: Mariela Castro Espín. En su calidad de miembro del consejo asesor de la coalición, la también hija del exmandatario Raúl Castro participa en la fijación de la dirección estratégica de esta expedición. A la misión también se suman perfiles políticos internacionales de postura antiembargo, como el exlíder laborista británico Jeremy Corbyn y representantes de la organización CODEPINK, conocida por su afinidad con las autoridades de la isla.
Aunque el ejecutivo cubano aún no se ha pronunciado de manera oficial sobre la llegada de los barcos, el aparato propagandístico estatal ya opera para proyectar la narrativa del bloqueo frente a la comunidad internacional. Sin embargo, el guion de esta expedición humanitaria omite un factor determinante: ninguno de los tripulantes ha emitido declaraciones sobre la represión sistémica, la censura o la violación de las libertades individuales que sufre la población. La dictadura cubana mantiene un control férreo sobre la sociedad civil, persigue a opositores y limita severamente el acceso a la información, realidades que la coalición parece ignorar en su agenda.
Doble estándar y exclusión a los nacionales
El anuncio de esta flotilla ha generado un rechazo entre activistas prodemocracia, quienes denuncian la hipocresía de abrir las costas a expediciones extranjeras mientras se impide el regreso a ciudadanos considerados incómodos para el poder. La activista exiliada Salomé García Bacallao ha impulsado en redes sociales las etiquetas #DerechoARegresar y #SiEllosEntranNosotrosTambién, evidenciando el doble estándar del gobierno cubano. Por décadas, el Estado ha negado la entrada a médicos, artistas, periodistas independientes y defensores de derechos humanos, a la vez que ha provocado un éxodo masivo que ha llevado a más de un millón de cubanos a abandonar el país ante la profunda crisis económica y social.
Mientras Washington mantiene su política de sanciones, las autoridades de la isla continúan vulnerando los derechos fundamentales de su población sin que estas flotillas \»progresistas\» levanten la voz al respecto. La llegada de esta expedición no solo representa un ejercicio de propaganda para el régimen, sino que pone de relieve la indiferencia internacional ante el sufrimiento de los cubanos. La verdadera crisis humanitaria en la isla no se resuelve con barcos extranjeros, sino con el cese de la represión, el respeto a las libertades democráticas y el derecho inalienable de los ciudadanos a retornar y participar en el futuro político de su nación.