Seis pescadores haitianos que permanecían a la deriva tras sufrir daños en su embarcación por mal tiempo fueron rescatados por tropas Guardafronteras en la costa sur del municipio Guamá, en Santiago de Cuba. Los hombres adultos, originarios de Grande-Anse-Irois, fueron localizados este domingo, activando los protocolos de atención del régimen de La Habana para este tipo de eventos en medio de una creciente crisis migratoria en el Caribe.
Una vez evacuados a tierra firme, los náufragos fueron trasladados al campamento Pedro Ortiz Cabrera, en el Consejo Popular Uvero. Un equipo conformado por el Ministerio de Salud Pública, el Ministerio del Interior (MININT), la Cruz Roja Cubana y funcionarios del gobierno local les brindó atención médica, alimentación y apoyo psicológico. Funcionarios de la entidad humanitaria confirmaron que los rescatados lograron comunicarse con sus familiares mediante WhatsApp, un servicio al que gran parte de la población cubana accede con severas limitaciones debido a las deficientes infraestructuras de telecomunicaciones y los constantes apagones en la isla.
El rescate, ampliamente difundido por medios oficiales, ha generado rechazo entre sectores de la sociedad civil y usuarios en redes sociales, quienes señalan un evidente uso propagandístico por parte del gobierno cubano. Estas voces cuestionan que se exhiba la labor humanitaria hacia extranjeros mientras la población local enfrenta un colapso sistemático de los servicios públicos, escasez de alimentos y una crisis económica sin precedentes. Para muchos, el contraste evidencia la doble moral institucional en la gestión de los recursos del Estado.
Una crisis regional que también toca las costas cubanas
Los naufragios y arribos de embarcaciones haitianas a las costas de la isla se han vuelto un fenómeno recurrente en los últimos años, impulsado por el profundo deterioro de la situación sociopolítica y económica en Haití. Sin embargo, este tipo de eventos también se enmarca en el contexto de una crisis migratoria más amplia, donde el éxodo masivo de cubanos hacia otras geografías contrasta con la llegada de migrantes de otras naciones que recalan en el territorio nacional en busca de refugio temporal o sustento.
Hasta el momento, las autoridades de la isla no han emitido un comunicado oficial sobre el estatus legal de los seis pescadores. Se desconoce si el ejecutivo cubano gestionará su repatriación, ya sea voluntaria o forzosa, o si se les otorgará alguna forma de protección temporal. La ambigüedad sobre su destino refleja la falta de transparencia en las políticas migratorias internas, mientras la dictadura cubana mantiene un estricto control sobre la movilidad de personas dentro y fuera de sus fronteras, adaptando su retórica y sus acciones según las conveniencias diplomáticas del momento.