El hallazgo del cuerpo mutilado de Daisi María Isaac Brito, de 56 años, en un terreno baldío del municipio habanero de San Miguel del Padrón, confirma un nuevo feminicidio en la isla. El caso, investigado por el Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT), eleva a 34 las mujeres asesinadas por motivos de género en lo que va de 2026, reflejando un aumento alarmante de la violencia machista frente a la inacción de las autoridades cubanas.
La víctima, residente en la localidad de San Francisco de Paula, fue vista por última vez la noche del 8 de mayo. Tras más de un día de búsqueda, su cadáver fue hallado en la tarde del día siguiente en circunstancias de extrema violencia, presentando mutilaciones que han causado conmoción entre los residentes de la zona. Según los testimonios recogidos por OGAT, el principal sospechoso es un vecino con antecedentes de conductas violentas y agresiones sexuales, quien habría participado en las labores de búsqueda mientras la mujer permanecía desaparecida. El observatorio también investiga la posible implicación de drogas y la complicidad de otras personas en el suceso.
La indignación generada por el crimen derivó en acciones de justicia por mano propia por parte de los vecinos, una respuesta directa a la profunda desconfianza ciudadana en el sistema penal. El regimen de La Habana ha demostrado reiteradamente su incapacidad para garantizar la seguridad pública y proteger a las víctimas de violencia de género, dejando a las comunidades en un estado de vulnerabilidad constante. Ante la ausencia de canales efectivos de protección, la organización independiente ha exigido una respuesta institucional que hasta el momento se caracteriza por su ineficacia y opacidad.
Crisis estructural y violencia de género en aumento
Las cifras documentadas por OGAT hasta mediados de este año evidencian una crisis de seguridad en agravamiento. Además de los 34 feminicidios verificados, se contabilizan 19 intentos de feminicidio y el asesinato de un hombre por motivos de género. La organización alerta que esta cifra representa un incremento del 106 % respecto al mismo periodo del año anterior. Este repunte de la violencia machista está estrechamente ligado al deterioro de la crisis social y humanitaria que atraviesa el país, donde el colapso económico, el desabastecimiento y la falta de expectativas crean un caldo de cultivo para la inseguridad y la impunidad.
El incremento sostenido de los feminicidios en Cuba exige una respuesta que el gobierno cubano parece incapaz de articular. Mientras la dictadura prioriza el control político, la censura y la represión social sobre la protección de sus ciudadanas, las mujeres continúan siendo las principales víctimas del abandono institucional. La falta de políticas públicas efectivas, sumada a la desconfianza absoluta en los órganos de justicia, augura un escenario donde la violencia de género seguirá cobrando vidas en la isla, en medio del silencio cómplice de las instituciones oficiales y sin una estrategia real para frenar la tragedia.