El Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT) ha elevado a 32 el número de feminicidios verificados en Cuba durante 2026, tras documentar el asesinato de cinco mujeres en apenas nueve días. La organización independiente exige al régimen de La Habana declarar una emergencia nacional ante el agravamiento de la violencia machista, profundizada por el colapso de los servicios públicos y la inoperancia estatal.
El último caso documentado es el de Rosaidis \»Rosy\» Donatien, una joven de 23 años asesinada presuntamente por su esposo en su vivienda de Palma Soriano, Santiago de Cuba. El presunto agresor permanece hospitalizado en estado grave tras autolesionarse. Con esta tragedia, la cifra de mujeres asesinadas en lo que va de año duplica los 16 feminicidios confirmados a estas alturas de 2025, contabilizando además 19 intentos de feminicidio y el asesinato de un hombre en un contexto de violencia feminicida, según el registro independiente.
Los otros cuatro crímenes registrados en los primeros días de junio corresponden a Adrianelys Nieves Castillo, Estefany García, Lisney Cárdenas Bruzón y Yohanka Acosta Rodríguez. Tres de ellas fueron atacadas por sus exparejas y una por su esposo, un patrón que evidencia la falta de mecanismos de protección estatal frente a agresores con antecedentes. El caso de Lisney Cárdenas Bruzón, en la comunidad rural de La Tomatera, Camagüey, expuso crudamente la desidia institucional: la joven agonizó durante más de ocho horas mientras vecinos y familiares debían aportar vendas, sueros y oxígeno ante la demora de la ambulancia y la falta de recursos médicos, agravado todo por los apagones y la precariedad de las comunicaciones.
El colapso estructural agrava la vulnerabilidad femenina
El OGAT ha identificado factores recurrentes que agravan esta crisis: ataques en las viviendas, uso de armas blancas, menores expuestos directamente a los crímenes y comunidades obligadas a suplir las deficiencias de los servicios estatales. La organización subraya que la crisis económica y humanitaria, el deterioro del sistema sanitario y los cortes eléctricos reducen drásticamente la capacidad de respuesta ante emergencias. Ante esto, las autoridades de la isla mantienen un silencio cómplice y una inacción que deja a las mujeres en total estado de indefensión.
La directora del OGAT, Ileana Álvarez, ha rechazado de plano las narrativas que buscan responsabilizar a las víctimas por las agresiones sufridas, enfatizando que la vida de las mujeres no puede quedar sometida al juicio moral de la comunidad ni a justificaciones de la violencia machista. Ante la inminente escalada de crímenes, la sociedad civil exige al gobierno cubano la declaración de una emergencia nacional. Sin embargo, la respuesta del Estado se mantiene en la inoperancia, amenazando con cobrar más vidas mientras la dictadura cubana elude su responsabilidad directa en el deterioro de la seguridad, el bienestar social y el abandono institucional.