El Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) confirmó los asesinatos de Kirenia López Mendoza, de 43 años, y Merlin Noay, de 17, víctimas de la violencia machista en Isla de la Juventud y Santiago de Cuba. Con estos dos casos, la cifra de feminicidios en la isla asciende a 44 en lo que va de 2026, acercándose peligrosamente al total registrado durante todo el año anterior.
Según el reporte independiente, López Mendoza fue hallada sin vida en su vivienda del barrio Pueblo Nuevo, en Nueva Gerona, presentando signos de extrema crueldad. La víctima, quien deja un hijo adolescente, había denunciado previamente a su pareja ante la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) por maltrato, evidenciando una vez más la ineficacia de las instituciones encargadas de proteger a las mujeres. Por su parte, la adolescente Merlin Noay falleció tras permanecer varios días hospitalizada debido a un ataque sufrido en la localidad de Yerba de Guinea, en Songo-La Maya. El presunto agresor es un hombre de 64 años, ex padrastro de la menor, en un caso tipificado por el observatorio como feminicidio familiar e infantil.
Aceleración alarmante y falta de políticas estatales
El balance del OGAT expone una alarmante aceleración de la violencia letal en el país. Durante mayo y junio de este año se verificaron 17 feminicidios, un incremento del 325% en comparación con los mismos meses del año anterior. Esta crisis de seguridad y derechos ocurre en un contexto de profundo deterioro estructural, donde la inseguridad ciudadana, el colapso de los servicios públicos y la falta de oportunidades económicas exacerbados por el régimen de La Habana configuran un escenario de máxima vulnerabilidad para la población.
Las autoridades de la isla mantienen una política de opacidad respecto a la violencia de género. El registro independiente se ve obstaculizado por las restricciones impuestas por la dictadura cubana para acceder a expedientes policiales, informes forenses y documentación judicial, lo que convierte las cifras en un subregistro. Mientras tanto, el Observatorio oficial de Cuba sobre Igualdad de Género maneja metodologías basadas en causas juzgadas, diluyendo la urgencia real del problema y evadiendo la responsabilidad directa del Estado en la prevención de estos crímenes.
Ante este panorama, la directora del OGAT, Ileana Álvarez, ha reclamado al gobierno cubano políticas públicas eficaces, refugios para víctimas y una atención integral que hasta el momento brilla por su ausencia. La inacción del poder frente a la violencia machista no solo refleja el desprecio institucional por la vida de las mujeres y niñas, sino que agudiza la crisis social que impulsa el continuo éxodo migratorio, dejando a la ciudadanía en un estado de indefensión total frente a la impunidad.