Los familiares de Noguella Lezcano Milián, una mujer de 80 años que padece demencia y epilepsia, intensifican su búsqueda en La Habana tras su desaparición el pasado 16 de agosto en las inmediaciones de Wajay. Ante la ausencia de mecanismos estatales efectivos, la ciudadanía y observatorios independientes asumen el rastreo de la octogenaria, conocida como \»La Gallega\», evidenciando una vez más el abandono institucional frente a las personas vulnerables.
Lezcano Milián fue vista por última vez el 16 de agosto y su paradero continúa siendo un misterio. El Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT) ha emitido una alerta ciudadana con sus datos físicos —mide 1,50 metros, tiene ojos verdes y cabello castaño oscuro corto— y ha facilitado el número de contacto +53 58879597 (Jesús) para recibir cualquier información. Los allegados han comenzado a colocar carteles en hospitales y zonas céntricas de la capital, asumiendo una labor que, en otros contextos, corresponde a los cuerpos de seguridad del Estado.
La desaparición de la octogenaria expone una crisis sistémica en el manejo de personas extraviadas en la isla. Según ha denunciado el OGAT, las desapariciones de mujeres y niñas suelen pasar inadvertidas en el ámbito institucional en Cuba. A diferencia de países con sistemas de alerta temprana y protocolos de emergencia, las autoridades de la isla dejan a los familiares en un panorama marcado por la ausencia de recursos, la falta de procedimientos oficiales y, en ocasiones, la criminalización de las iniciativas independientes que intentan suplir estas deficiencias.
Impunidad y abandino institucional
El régimen de La Habana no cuenta con un sistema de alerta inmediata que active mecanismos de búsqueda exhaustivos. El informe anual más reciente del OGAT reveló que en 2024 se registró la desaparición de 28 mujeres y niñas en Cuba, de las cuales 22 fueron localizadas con vida, aunque la organización advierte que estas cifras representan un severo subregistro al basarse en casos difundidos en redes sociales o reportados directamente a la entidad. La falta de protocolos claros y recursos legales deja a los denunciantes en total indefensión, con investigaciones oficiales que frecuentemente se suspenden sin explicación alguna.
El surgimiento de campañas ciudadanas impulsadas por la penetración de internet y la sociedad civil independiente se ha convertido en el único respiro para familias desesperadas. Sin embargo, mientras la dictadura cubana mantenga su política de negligencia ante las violencias de género y la inseguridad ciudadana, casos como el de Noguella Lezcano Milián seguirán reproduciéndose en la sombra. La indiferencia del ejecutivo cubano no solo vulnera los derechos fundamentales de las víctimas, sino que condena a cientos de familias a buscar a sus seres queridos en medio del desamparo total.