El Observatorio de Género de la revista Alas Tensas (OGAT) activó una alerta por la desaparición de Betsy Scull Estévez, una joven de 16 años residente en el municipio Diez de Octubre, vista por última vez el 24 de agosto. El caso vuelve a exponer la vulnerabilidad de las mujeres y niñas en la isla frente a la ineficacia y falta de recursos del sistema institucional para abordar estas crisis.
Según los reportes difundidos por el OGAT, la adolescente mide aproximadamente 1,60 metros de estatura y lleva el cabello corto. Aunque sus familiares ya presentaron la denuncia formal ante las autoridades policiales, la ausencia de un mecanismo estatal de búsqueda ágil ha obligado a recurrir a la solidaridad ciudadana. La organización ha facilitado el número de contacto +53 59767530 para recibir cualquier información sobre su paradero, enfatizando que cada minuto es crucial en este tipo de situaciones.
La desaparición de Betsy no es un hecho aislado, sino el reflejo de una crisis estructural más profunda. El observatorio ha denunciado reiteradamente que en Cuba las desapariciones de mujeres y niñas suelen pasar inadvertidas en el ámbito institucional. Los familiares que enfrentan estas tragedias se topan con un panorama marcado por la escasez de recursos y la inexistencia de protocolos oficiales. Además, la dictadura cubana suele criminalizar las iniciativas independientes que intentan suplir las deficiencias estatales, dejando a los ciudadanos en un estado de absoluto desamparo.
Un subregistro alarmante y casos sin resolver
La situación se agrava con la cantidad de personas que permanecen desaparecidas sin una respuesta efectiva del gobierno cubano. Tal es el caso de Noguella Lezcano Milián, una mujer de 80 años extraviada desde el 16 de agosto en las inmediaciones de Wajay, en La Habana. Su familia, ante la pasividad institucional, ha tenido que distribuir carteles por hospitales y zonas céntricas de forma autónoma, habilitando el número +53 58879597 para recabar pistas sobre su ubicación.
De acuerdo con el informe anual más reciente del OGAT, durante el año 2024 se registraron 28 desapariciones de mujeres y niñas en la isla, de las cuales 22 fueron localizadas con vida. Sin embargo, la organización advierte que esta cifra representa únicamente un subregistro, limitado a los casos que logran trascender en redes sociales o son reportados directamente a la entidad. Esta opacidad informativa y la falta de canales oficiales de denuncia agravan el riesgo para la población civil.
La inacción del régimen de La Habana frente a la desaparición de personas, especialmente mujeres y menores, revela un fracaso más en la garantía de derechos fundamentales. Mientras el Estado prioriza el aparato represivo y el control político, las familias cubanas continúan enfrentando solas la angustia de la incertidumbre, dependiendo exclusivamente de la red de apoyo comunitario para intentar traer de vuelta a sus seres queridos.