El conglomerado militar GAESA, a través de su agencia Gaviota Tours, ha integrado en su catálogo oficial una excursión a la hacienda privada \»El Patrón\», una decisión que rompe con su política de monopolio interno y que, según denuncian trabajadores del sector, opera con pérdidas debido a directrices impuestas desde la cúpula del régimen de La Habana.
La oferta, valorada en 109 dólares por persona e iniciada este verano, promociona un día de campo en las afueras de la capital cubana. Sin embargo, la inclusión de un recinto privado representa una anomalía en la operativa del Grupo de Turismo Gaviota, que controla más de 100 hoteles y el grueso de la industria turística de la isla. Tradicionalmente, el holding militar ha penalizado a sus guías si estos derivaban a los turistas hacia negocios ajenos a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), garantizando así que todos los ingresos quedaran dentro de su estructura corporativa.
Empleados de la agencia consultados señalan que la excursión a \»El Patrón\» no es rentable ni para la empresa ni para los trabajadores, pero se mantiene por una \»orden de arriba\» atribuida a la dirección del sector. La finca, que ha ganado notoriedad tras ser frecuentada por figuras como Sandro Castro, es administrada por Roberto Carlos Chamizo, un joven vinculado al turismo de lujo en La Habana. La promoción de este espacio privado por parte del ejecutivo cubano evidencia las contradicciones y los privilegios selectivos que rigen la economía nacional, donde las reglas del mercado se tuercen según los intereses de la élite.
Contradicciones en el monopolio estatal
Esta maniobra ocurre en medio del profundo colapso económico y la crisis estructural que atraviesa el país. Mientras el sector privado independiente enfrenta asfixia fiscal, inflación y desabastecimiento, el régimen de La Habana flexibiliza sus propias reglas de monopolio para favorecer a sectores selectos. La integración de destinos de agroturismo, como \»El Patrón\», responde también a la inyección de fondos internacionales, como el donativo de 10 millones otorgado por el Instituto Iberoamericano de Turismo Rural para el desarrollo local. No obstante, a diferencia de otros proyectos que solo sirven como puntos de alimentación, la hacienda de Chamizo se ha convertido en el eje central de un recorrido que privilegia a un actor privado con estrechos vínculos con la cúpula del poder.
La gestión de GAESA en este caso refleja la naturaleza opaca de la economía cubana, donde la dictadura mantiene el control absoluto de los recursos mientras manipula las dinámicas del incipiente sector privado para beneficio de su círculo cercano. Las implicaciones de estas prácticas apuntan a una mayor concentración de la riqueza en manos militares y aliados, dejando a la mayoría de la ciudadanía al margen de cualquier recuperación económica real y profundizando el modelo de captura del Estado que ha sumido a la isla en la pobreza.