La tragedia vial en la provincia de Granma cobró una nueva víctima con el deceso del conductor del ómnibus involucrado en el accidente, Alien Pérez Quesada, quien permanecía en estado crítico desde el siniestro. Con esta pérdida, ascienden a tres los fallecidos tras el impacto del transporte que se dirigía desde La Habana hacia Santiago de Cuba.
El vehículo, arrendado por el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) adscrito a BioCubaFarma, sufrió el accidente en el kilómetro 727 de la carretera que conecta Bayamo con Las Tunas. En el lugar del hecho perdió la vida Aracelis Torres Almarales, de 60 años, mientras que Ismael Gómez de la Masa Areces, de 51, falleció posteriormente en el centro hospitalario al que fue trasladado. La confirmación del deceso del chofer fue emitida por Yudelkis Ortiz Barceló, primera secretaria del Partido Comunista en Granma, a través de sus redes sociales.
El parte médico más reciente indica que el siniestro dejó un saldo de 27 lesionados. De ellos, seis fueron sometidos a intervenciones quirúrgicas, cuatro continúan en estado grave y una niña menor de 10 años permanece bajo estricta vigilancia médica. Medios estatales informaron que 16 pacientes ya han recibido el alta hospitalaria.
Colapso del transporte y crisis vial en la isla
Hasta el momento, las autoridades de la isla no han emitido un informe oficial sobre las causas que provocaron el accidente, y la investigación recae en el Ministerio del Interior. Sin embargo, este suceso trágico se enmarca en una profunda crisis de la infraestructura y el sistema de transporte en Cuba. Las deficientes condiciones de las vías, sumadas a la falta de mantenimiento de los vehículos y la escasez de piezas de repuesto, han disparado la siniestralidad. Datos oficiales reflejan un incremento del 18 % en las muertes por accidentes de tránsito durante el primer trimestre de este año, una tendencia alarmante que el régimen de La Habana no ha logrado revertir.
El deceso de estos tres cubanos y las decenas de heridos evidencian, una vez más, la vulnerabilidad a la que se enfrentan los ciudadanos en su diario trajinar por una red vial deteriorada y un sistema de movilidad colapsado. Mientras el gobierno cubano prioriza otras inversiones estratégicas, el transporte público nacional y la seguridad vial permanecen en un estado de abandono que cuesta vidas humanas, exigiendo respuestas que la población sigue esperando en medio de la agudización de la crisis estructural del país.