Cuatro deportistas cubanos que participaban en los Juegos Panamericanos Juveniles de 2025 en Asunción se apartaron de su delegación en un presunto caso de deserción. Las autoridades paraguayas han emitido una alerta preventiva mientras los atletas, tres remeros y una balonmanista, permanecen en paradero desconocido tras no regresar al hotel donde se alojaba el equipo de la isla.
El ministro del Interior de Paraguay, Enrique Riera, confirmó que la Policía Nacional activó los protocolos de búsqueda para determinar el paradero de los deportistas, quienes fueron identificados como los remeros Félix Puente Batista, Robert Landy Fernández y Keiler Ávila Núñez, así como la jugadora de balonmano Suannet de la Caridad Nápoles. Según informó el funcionario, los cuatro atletas, todos mayores de edad, comunicaron al jefe de su delegación que no regresarían al alojamiento tras una actividad turística realizada este miércoles.
Hasta el momento, los deportistas no han formalizado ninguna solicitud de asilo o refugio ante la Comisión Nacional de Apátridas y Refugiados (CONARE) de Paraguay. Por su parte, el presidente del Comité Olímpico Paraguayo, Camilo Pérez, matizó la situación indicando que se trata de una separación voluntaria del grupo y no de una desaparición. El régimen de La Habana, a través de sus autoridades deportivas, ha mantenido silencio oficial sobre el incidente, el cual ocurre en el marco de un evento continental que reúne a más de 4.000 atletas.
El exilio deportivo como síntoma de la crisis sistémica
La fuga de atletas durante competencias internacionales es una constante en la historia reciente, evidenciando el agotamiento del modelo impuesto por la dictadura cubana. Figuras de talla mundial como los beisbolistas Aroldis Chapman, Yoenis Céspedes y José Abreu, o el boxeador Andy Cruz, han tomado decisiones similares en el pasado. Las cifras oficiales reconocidas por el gobierno cubano en 2023 indican que cerca de 190 deportistas de alto rendimiento desertaron ese año, un indicador claro de las precarias condiciones, la falta de libertades y la incertidumbre económica que enfrentan los ciudadanos bajo el control del Estado.
Este nuevo incidente en Asunción refleja cómo el estricto control ejercido por el aparato estatal sobre sus deportistas termina colapsando frente a la realidad de la crisis estructural que atraviesa la isla. La decisión de estos cuatro jóvenes atletas de renunciar a la representación nacional para buscar un futuro fuera de Cuba subraya el profundo desencanto de las nuevas generaciones y augura un incremento sostenido en el flujo de talento humano que abandona el país en busca de oportunidades y condiciones de vida dignas.