La Gran Logia de Cuba (GLC) recibió un nuevo depósito de cuatro millones de pesos por parte de Airam Cervera Reigosa, ex Gran Tesorero implicado en el mayor desfalco de la historia de la institución. La devolución, supervisada por el actual Gran Maestro Mayker Filema Duarte, se produce en medio de una profunda crisis interna agravada por la injerencia de las autoridades de la isla.
Mediante una circular interna, la dirigencia masónica confirmó la reposición de los fondos sustraídos ilegalmente. Cervera Reigosa, quien junto al ex Gran Maestro Mario Urquía Carreño protagonizó el escándalo de corrupción, entregó el monto en efectivo, sumándose al millón de pesos depositado previamente. Aunque el comunicado oficial detalla que el depósito lo realizó Cervera, se presume que la acción se ejecuta en nombre de ambos implicados, quienes contaron con la presencia de funcionarios del Ministerio del Interior y la Dirección de Asociaciones del Ministerio de Justicia para la transacción.
El monto devuelto, sin embargo, no aclara si se ha saldado por completo la deuda con la Orden. Auditorías previas determinaron que la malversación ejecutada por Urquía y Cervera asciende a más de 4.7 millones de pesos y 2.700 dólares, dinero sustraído tanto de las arcas principales como del Auxilio Masónico. El fraude incluyó la falsificación de facturas y la manipulación de los registros contables, evidenciando un nivel de deterioro institucional que ha minado la confianza de los masones en la isla.
Intervención estatal y crisis de representatividad
El escándalo financiero ha destapado además la subordinación de la cúpula masónica al régimen de La Habana. Mayker Filema Duarte, quien formalmente fue destituido por la comunidad masónica en mayo pasado, se mantiene en el cargo gracias al respaldo del gobierno cubano. En un claro acto de control institucional, Filema ha pospuesto de manera indefinida la Sesión Semestral de la Alta Cámara Masónica, argumentando \»indisciplinas\» tras las protestas de los masones que rechazan su permanencia ilegítima en el poder.
La injerencia del Estado en los asuntos internos de la masonería cubana refleja la política sistemática de la dictadura para neutralizar cualquier espacio de autonomía civil. Mientras la cúpula masónica es utilizada para silenciar el descontento interno, la base de la organización enfrenta el mismo desabastecimiento y precariedad que agobia al resto de la ciudadanía. La parálisis institucional de la Gran Logia no solo deja en la impunidad parcial un histórico desfalco, sino que envía un mensaje claro sobre la falta de libertades de asociación bajo el actual sistema de control gubernamental.