El Ministerio de Transporte de Cuba anunció la incorporación de 15 vehículos fúnebres totalmente eléctricos para brindar servicios en La Habana, una medida que contrasta profundamente con la aguda crisis energética y el deterioro de los servicios necrológicos en la isla. El titular del sector, Eduardo Rodríguez Ávila, detalló que los autos serán operados por la empresa estatal Servi Axess y que sus costos serán asumidos por el presupuesto del Estado.
El funcionario explicó a través de sus redes sociales que el parque automotor refuerza la cobertura del servicio ante la \»difícil situación actual\». Dada la inestabilidad del Sistema Electroenergético Nacional y los constantes apagones, las autoridades de la isla aseguraron que la carga de estos vehículos se respaldará con paneles solares, además de contar con un grupo electrógeno de emergencia como último escalón de respaldo. El financiamiento en divisas para la adquisición proviene de un mecanismo implementado este año por el régimen de La Habana, basado en los ingresos del sector transporte y los impuestos por la comercialización de vehículos.
El contraste con la realidad de los servicios necrológicos
La llegada de estos vehículos eléctricos ocurre en un contexto donde los servicios fúnebres se encuentran profundamente colapsados, evidenciando otra arista de la crisis estructural que atraviesa el país. Durante meses, la ciudadanía ha denunciado la falta de condiciones dignas en los velatorios, la escasez de féretros y sarcófagos, y la carencia de transporte adecuado para los difuntos. Testimonios recurrentes relatan cómo los familiares se han visto obligados a trasladar los cuerpos de sus seres queridos en carretas tiradas por caballos, camiones o incluso carretillas, ante la inoperancia de la infraestructura estatal.
Para el ejecutivo cubano, la incorporación de esta tecnología representa un intento de maquillar la gestión pública en un sector que ha tocado fondo. Sin embargo, la realidad de la isla demuestra que el problema trasciende la modernización de una pequeña flota de automóviles. La incapacidad del gobierno cubano para garantizar la prestación de servicios básicos, sumada a la inflación galopante, el desabastecimiento crónico y el éxodo migratorio masivo, configura un escenario donde incluso el derecho a una sepultura digna se ha convertido en un privilegio inalcanzable para gran parte de la población.
La implementación de este plan, que según el Ministerio de Transporte se extenderá al resto de las provincias, no logra ocultar la profundidad de la crisis humanitaria y social que sufre la nación. Mientras la dictadura cubana prioriza proyectos de imagen y recauda divisas a través de impuestos y tasas, los ciudadanos continúan enfrentando la represión y la precariedad en su vida diaria. El impacto real de estos nuevos vehículos fúnebres eléctricos quedará supeditado a la capacidad del Estado para mantener un suministro energético estable, un desafío que, a juzgar por el colapso sistémico actual, parece insalvable a corto plazo.