Dos buques procedentes de México con un total de 80.000 barriles de combustible se dirigen a la isla para intentar mitigar la severa crisis de apagones que sufre el país, mientras el régimen de La Habana enfrenta una creciente incertidumbre en sus suministros externos. Los barcos, monitoreados por el Instituto de Energía de la Universidad de Texas, arribarán en los próximos días a un sistema eléctrico al borde del colapso.
Según datos de seguimiento marítimo facilitados a la agencia EFE, los petroleros Ocean Mariner y Eugenia Gas, ambos con bandera de Liberia, transportan el combustible cargado en el complejo Pajaritos de la estatal Petróleos Mexicanos (PEMEX). El Eugenia Gas ya navega por la costa norte cubana rumbo al puerto de Moa, en Holguín, mientras que el Ocean Mariner culmina su carga en territorio mexicano antes de zarpar hacia las autoridades de la isla.
El envío de 80.000 barriles, sin embargo, representa apenas un paliativo temporal para una crisis estructural. El sistema eléctrico nacional requiere alrededor de 110.000 barriles diarios para funcionar, de los cuales la producción interna apenas cubre 40.000. Esta carencia ha derivado en cortes de energía de hasta 20 horas en amplias zonas del país, evidenciando la incapacidad del gobierno cubano para garantizar servicios básicos y mantener la infraestructura energética.
Incertidumbre geopolítica y respaldo de México
La operación se produce en medio de la incertidumbre sobre el suministro desde Venezuela, principal fuente externa de crudo para la isla, debido al aumento de la presión estadounidense sobre el transporte de hidrocarburos vinculado a Caracas. Ante este escenario, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que su ejecutivo mantendrá el apoyo histórico a La Habana, calificando la decisión de \»soberana\» y \»humanista\». La postura de México contrasta con las advertencias del Subcomité para el Hemisferio Occidental del Congreso de Estados Unidos, que ha exigido al país azteca reconsiderar su respaldo a la dictadura cubana y al régimen venezolano.
La dependencia de estos envíos internacionales subraya la fragilidad del modelo económico impuesto por la dictadura cubana. Recientemente, la incautación por parte de Estados Unidos del petrolero Skipper en aguas del Caribe fue calificada por La Habana como un \»acto de piratería\», intensificando la tensión regional. A esto se suma una investigación de The New York Times basada en documentos de PDVSA, que reveló cómo parte del crudo asignado a Cuba termina siendo revendido en Asia para obtener divisas, un esquema que beneficia a la cúpula del poder mientras la población sufre el desabastecimiento y la represión social.
La llegada de estos buques mexicanos aportará un respiro efímero a la red eléctrica, pero no soluciona el déficit crónico de generación ni la obsolescencia de las termoeléctricas. Mientras el régimen de La Habana prioriza la captación de divisas y el control político sobre la modernización de la infraestructura nacional, la ciudadanía continuará enfrentando un colapso de los servicios públicos que amenaza con profundizar el éxodo migratorio y el descontento social en los meses venideros.