Una avioneta de regadío perteneciente a la Empresa Nacional de Servicios Aéreos (ENSA) impactó este miércoles contra las instalaciones administrativas de la pista de Las Nuevas, en el municipio espirituano de La Sierpe. El accidente, provocado por una falla en el sistema de frenos, no dejó víctimas, pero evidencia nuevamente el deterioro de la flota aérea agrícola bajo la gestión del régimen de La Habana.
Según reportes del medio provincial Escambray, el siniestro ocurrió cerca de las 6:55 a.m., cuando la aeronave modelo 18-1832 perdió el control durante su maniobra y colisionó contra el edificio. La tripulación, conformada por un piloto y un técnico, resultó ilesa, aunque el impacto generó cuantiosos daños materiales en la infraestructura burocrática del enclave, considerado uno de los principales emporios arroceros del país. Hasta el momento, las autoridades de la isla no han emitido un comunicado técnico oficial detallando la magnitud exacta de los estragos ni las medidas a tomar.
El director de ENSA, Ernesto Cuéllar, confirmó que se traslada hacia la zona junto a una comisión de expertos para evaluar las causas del suceso y los daños ocasionados. Estas aeronaves son fundamentales para la fumigación de cultivos y la extinción de incendios en zonas agrícolas estratégicas. Sin embargo, el incidente no es un caso aislado; en junio de 2024, otra avioneta agrícola modelo PZL M-18 se desplomó en el área de Peralejo, también en La Sierpe, dejando al piloto herido durante una operación rutinaria.
Deterioro estructural y colapso agrícola
El recurrente patrón de accidentes en la aviación agrícola es un síntoma más de la profunda crisis estructural que atraviesa el sector bajo la administración del gobierno cubano. La falta de mantenimiento, la obsolescencia de los equipos y la escasez crónica de piezas de repuesto —agravada por la ineficiencia del modelo económico centralizado— comprometen directamente la seguridad operacional y la producción de alimentos. Mientras el régimen de La Habana mantiene sus prioridades intactas, la base productiva de la isla se deteriora, profundizando el desabastecimiento alimentario que sufre la población.
La falta de transparencia por parte del Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba y la ausencia de políticas preventivas efectivas auguran que estos sucesos podrían repetirse en el corto plazo. El deterioro de la flota aérea no solo pone en riesgo la vida de los trabajadores y de la ciudadanía, sino que amenaza con mermar aún más la ya precaria producción arrocera nacional, exacerbando la inseguridad alimentaria y las penurias económicas que enfrentan los cubanos en su cotidianidad.